Breve diccionario de la estafa política

Asistimos desde hace tiempo a una guerra disimulada y terrible: la guerra semántica. Los políticos inventan palabras con las que pretenden retorcer la realidad para transformarla.

En este diccionario encontrarás una traducción real de lo que los políticos quieren decir cuando dicen algunas cosas. Como diría Murakami: de qué habla un político cuando habla de…

Con la siguiente lista de palabras pretendo hacer una reflexión, desenmascarar a algún jeta y pasar un buen rato. También propongo abiertamente el complejo reto de prescindir del uso de estas palabras con los significados que aquí expongo. Es preciso plantarse ante tanta imbecilidad. Estoy abierto a nuevas incorporaciones, a mejoras y matices. Agradeceré que las pongáis en los comentarios de este artículo.

 

Actuación

Hacer obras, pintar, reparar algún objeto o lugar. Simplemente, los políticos creen que queda mejor, más técnico. En el siguiente ejemplo, un concejal se refiere a pintar encima de un rótulo. Como curiosidad, conviene ver más abajo la palabra «intervención», que en el lenguaje político toma un significado casi artístico de tal modo que las actuaciones son obras y las intervenciones son arte.

actuación

Altura de miras

Es lo que hay que decir cuando quieres que alguien que no piensa como tú haga algo que a ti te parece oportuno. También sirve para justificar una buena bajada de pantalones. La altura de miras siempre es para los demás.

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Blanquear

Es una palabra que se utiliza para atacar a las ideas contrarias. Es un verbo que no admite primera persona, a no ser que hablemos de detergente. Tu rival político blanquea aquello que no te gusta. Tú, en cambio, nunca blanqueas nada.

Centro de interpretación

Excusa para poner un bar y un tenderete en un entorno natural, histórico o cultural. Los centros de interpretación crecen como setas y los hay sobre temas increíbles. Son un sacaperras. Suelen estar llenos de paneles informativos, audiovisuales y tonterías parecidas. Hay lugares como la Laguna de Gallocanta que tienen dos centros de interpretación.

Cogobernanza

Hacer que otras instituciones crean que mandan algo cuando el que mandas eres tú. Así, después, puedes echarles las culpas sin problemas.

Crispación

Estado de enfado general en el que la culpa es del otro. Estuvo de moda hace un tiempo y parece haber caído en desuso.

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Consenso

Estado utópico en el que todos piensan igual. Es muy útil hablar de consenso cuando un rival político que manda toma una decisión discrecional que toca asumir.

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Deriva

Metáfora absurda que se utiliza con abuso y sin criterio para hablar de la trayectoria o del comportamiento de personas o grupos. Hemos visto derivas de muchos tipos: deriva judicial, deriva regionalista, deriva violenta, deriva machista…

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Desescalada

Desconfinamiento. Es una traducción infame del inglés que parece dar un tono técnico e impersonal a una situación. Se utilizó hasta la saciedad en la crisis del Coronavirus. De pronto, desescalamos algo sin haber escalado. Complicado, confuso, difícil de entender y muy orientado a una manipulación social a gran escala.

Dinamizar

Echar algo de dinero -no mucho- a alguna iniciativa de barrio o minoritaria para quedar bien. También se utiliza como sinónimo para mejorar algo o de favorecer iniciativas a los que no les vas a dar ni agua.

Diversidad funcional

Impedido, inválido, disminuido o discapacitado son palabras muy feas. Ahora hay que decir «persona con diversidad funcional» para que nadie se enfade. También es un caso de idiotez personificada como puede verse en el ejemplo.

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El conjunto de

Expresión en singular para hacer referencia a un grupo que se supone que es plural. Suaviza un poco el mensaje en algunas zonas conflictivas y desvía también el problema de género. En lugar de «los españoles», hay que decir «el conjunto de los españoles».

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Emprendedor

Empresario de poca monta. Persona a la que hay que sacar del paro y motivar con subvenciones y cuentos para que se emocione y quiera montárselo por libre

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En clave de ciudad

Esta expresión se utiliza para convencer a los rivales políticos y al electorado de que lo que se hace es por el bien de la ciudad y nunca por el interés propio. Es el sentido de estado municipal. La altura de miras de andar por casa.

En clave política

Expresión de relleno que utilizan los políticos y los que chupan del bote institucional como si hubiera otras claves. En el caso terrorista y de delincuencia, parece que sí que hay otras claves, claro. Pero no suelen decir en clave terrorista.

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Escalada de violencia

Forma de denominar a un conjunto de acciones violentas que van en aumento y de las que se desconoce su origen real. La palabra escalada parece justificar la causa.

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Escenario

Metáfora absurda y omnipresente que se utiliza para hablar de una situación concreta. Se utiliza también mucho el verbo escenificar para hablar de actos concretos que se hacen con una supuesta intención.

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Excelencia

Perfección de garrafón tipificada. La perfección no existe. La excelencia viene a suplirla y a servir como excusa para organizar congresos, dar becas, premios y subvenciones. Un sacaperras de primer nivel.

excelencia

Frentista

Se utiliza como calificativo en tono de reproche y admite la variación “frentismo” como generalización. El frentista es alguien que se coloca por sistema en contra de algo. Uno, a veces, no puede evitar ser calificado de frentista. Es el mismo caso que ocurre con la expresión “intolerante”, el rival siempre considera frentista a su oponente.

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Geometría variable

«Por el interés te quiero, Andrés». Geometría variable es una forma pedante y disfrazada de tecnicismo que quiere decir que no existen los principios: define la clara determinación de juntarse con quien sea y tragar el sapo que sea necesario para seguir chupando de la borrega.

Gobernabilidad

Es una palabra muy útil para justificar que los pactos posteriores a las elecciones se hagan como uno quiera. Suena digna, casi como democracia, que se puede decir siempre y te hace quedar bien. También empieza a sonar la palabra gobernanza, que da un toque más técnico y presuntamente elevado o culto.

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Hoja de ruta

Metáfora naútica recurrente y absurda que consigue presentar un plan o un programa, pero de forma difusa y con compromisos vagos y nada concretos.

hoja de ruta

Implementar

Significa poner en marcha algo que ha costado mucho dinero. Se utiliza esta palabra para darle importancia al gasto. También se usa para darse tono o hacerse el importante cuando lo que se pone en marcha es algo que no entiende nadie.

Integral

Palabra que hay que intercalara en los discursos y en los proyectos y reglamentos. Da un toque de credibilidad, tecnicismo y seriedad.

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Intervención

Cuando un artista subvencionado va a sacarle las perras a la institución de turno esta es una palabra perfecta. Por lo visto, las rotondas de España están llenas de intervenciones artísticas infames.

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Lealtad institucional

Arma arrojadiza que sirve para exigir a otros partidos políticos que hagan algo que te parece correcto a ti.

Líneas rojas

Límites que hay que simular en cualquier negociación. Cambian con el tiempo y la conveniencia. No dicen si son líneas rectas o curvas, pero está claro que son muy curvas y adaptables. Si eres periodista, debes repetirlo muchas veces.

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Marco de diálogo

Metáfora cansina y repetitiva que se refiere a un grupo de personas que se sientan a hablar sobre algo, aunque al final se hace lo que diga el que manda.

marco diálogo

Moderado

Palabra comodín apta para justificar cualquier actitud política, pacto, gobierno o lo que surja. Si pones esta palabra detrás de casi cualquier cosa, queda mejor. La derecha y la izquierda la utilizan para tapar complejos.

Movilidad

Acción de ir de aquí para allá en coche, tranvía, bici, metro o lo que sea. Antes se decía transporte, pero movilidad queda más a la moda, se oye más y se dice más. Resulta cansino y aburrido. Cuando se junta con sostenible, es para mear y no echar gota. A veces, estas expresiones, acaban convirtiéndose en cargos. Es la idiotez personificada, nunca mejor dicho. Frente a la movilidad sostenible, propongo el transporte eficiente.

movilidad

Multidisciplinar

Palabra que se emplea para justificar un refrito. Funciona muy bien acompañada de solidaridad, sostenibilidad y tolerancia. Sirve como excusa y aliño para eventos, saraos y programas culturales y sociales. Es conveniente meterla dos o tres veces en cada discurso. Si se te ocurre hacer cualquier cosa diferente a tu ocupación habitual, es muy probable que este apelativo te caiga con frecuencia.

multidisciplinar

Normalidad democrática

Coñazo absoluto. Fórmula para decir que el día de las elecciones es igual de repetitivo que siempre y poner en la foto unas monjas votando Está muy bien considerada entre la clase política. A los políticos les suele gustar defender la normalidad democrática, como si fuera un valor supremo. Si te metes con ello, hablan irremediablemente de Franco.

normalidad

Nueva normalidad

Forma de llamar a una situación altamente anormal para lograr una manipulación social a gran escalar. Es una traducción de la expresión inglesa «new normal» que es también perversa. Se utilizó en la Crisis del Coronavirus de 2020. Esta expresión pretende hacer creer que situaciones como salir a la calle con mascarilla y guantes, no poder ver a tus padres, no poder salir de tu provincia y otras restricciones de derechos fundamentales muy severas son normales. Es nuevo, pero no es en absoluto normal. La normalidad no puede ser nueva. Por lo general, lo nuevo todavía no ha llegado a ser lo normal. Vaya tomate.

 

Poner palos en las ruedas

Metáfora infame y retorcida que solo utiliza la clase política. Si pones palos en las ruedas de los coches oficiales no suele pasar nada. Los palos molestan a las bicis y a los carromatos. ¿Quién se inventaría esta majadería? Seguro que el mismo que inventó el verbo «traspapelar». Poner palos en las ruedas es molestar o poner inconvenientes y trabas en algún proceso.

palos en las ruedas

Poner en valor

Expresión originaria del francés que se repite constantemente para justificar que se van a dedicar partidas presupuestarias a algo. “Poner en valor” la obra de Goya significaría gastarse una pasta en su museo y así sucesivamente. Se repite más que el ajo y se puede sustituir sin ningún problema por la sencilla palabra valorar.

poner en valor

 

Problemas de agenda

Excusa que se utiliza cada vez con más descaro para decir que se te ha olvidado algo, que prefieres ir a otro sitio distinto al que te habías comprometido o que no te da la gana de ir a algún lugar.

problemas de agenda

Salud democrática

Sirve para justificar actos de todo tipo desde un punto de vista un poco alejado de la democracia. La salud democrática se basa en una visión histórica y revolucionaria de garrafón. Cuando alguien hace algo feo, se dice que es porque hay salud democrática y a correr.

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Sentido de Estado

Cuando quieres que alguien dimita o que algo te beneficie, pides que el adversario tenga «sentido de estado». Es una expresión muy útil para hacerte el bueno o justificar una dimisión cuando te han pillado bien. También es una buena expresión para justificar una bajada de pantalones.

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Sinergias

Excusa para aprovecharse del trabajo de los demás o para juntar lo bueno con lo malo y disimular. También es una forma absurda de decir colaboración. Si eres coach o algo así, debes buscar sinergias por todas partes. «Implementar Sinergias» es para nota.

Sostenible

Término que viene del ecologismo y que los políticos han utilizado con abuso y sin sentido para casi todo. Es una palabra que no se sostiene, pero hay que ponerla en cualquier actividad que se haga para quedar bien y trincar alguna subvención. Hay muchas actividades que deberían ser rentables o útiles, pero solo importa que sean sostenibles.

sostenible

Taller

Sirve para disfrazar y dar un aire de mayor importancia a los cursillos, clases y  charlas en los que alguien trinca y otros, si hay suerte, se entretienen y si no, aguantan carrete. Si no organizas un taller de cualquier cosa, no eres nadie.

taller

Territorio

Superficie de terreno sobre la que un chupatintas fundamenta su medio de vida a corto y medio plazo. Hablar de territorios genera unidad frente al que no está dentro. Esta palabra es una plaga y se pone delante de cualquier cosa para darle empaque. Territorio Dinópolis, Territorio Ternasco, Territorio de la Escopeta Vieja.

territorio

Tolerancia

Sucedáneo maleable del respeto. Sirve para todo. Aunque quiere pasar como tal, no es un valor. Se puede usar como arma arrojadiza con la expresión «intolerante». Es un concepto difuso que se aplica más a las ideas que a las personas. Algunas ideas son intolerables y no pasa nada, por ejemplo.

tolerancia
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Tolerancia cero

Está más de moda que su hermana la tolerancia. Ningún valor con un cero detrás tiene sentido. Tolerancia cero es un modo de decir que no se permite algo porque está muy mal visto por todos. Tabla de la tolerancia aquí.

tolerancia cero

Transversal

Es un modo de justificar cualquier tipo de pacto con una fuerza política que no tiene nada que ver con la tuya. La palabra ayuda también a explicar un cambio en lo prometido durante una campaña electoral y lo pactado a la hora de la verdad. Lo transversal es bueno por definición, así sin más.

Trasladar

Es una forma absurda de buscar un sinónimo a comunicar, contar, explicar. Seguramente, se hace para darle al asunto un interés que no tiene o por mera imitación. Parece que las informaciones sean pesadas como muebles y resulte necesario su traslado. Pronto, el camarero dirá en el restaurante: «les traslado el menú».

trasladar

Vertebrar el territorio

Metáfora absurda concebida para tejer una red de contactos y de elementos materiales para tener la información y los resortes de poder para así poder trincar y no perder la silla. En Aragón, esta metáfora se ha convertido en cargo. Tenemos Consejero de Vertebración del Territorio. Otro caso de idiotez personificada.

vertebrar el territorio

Visibilizar

Palabra que sirve para justificar una discriminación positiva hacia un colectivo que esté más o menos a la moda. Explica acciones desmesuradas, justifica subvenciones, ciclos, festivales y concursos.

Voluntad política

Es como problemas de agenda, pero más institucional. Si al político no le da la real gana de hacer algo es porque no hay voluntad política de hacerlo. En este caso, no hay voluntad política de subvencionar la edición de este diccionario político. Voluntad política=salir de los huevos.

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Han colaborado

Me han ayudado en la confección de este diccionario las siguientes personas: Javi Capitán, Ángel Lafita, Lorenzo Pastor, Javier Martín, Asier Muñoz, Pedro Martín, Mario Jonathan Berón Bruna, Javier de Sola, Chema López Juderías, Ricardo Pereda y Vicente Catalán. Gracias a todos.

Podemos

Podemos. Podemos podar. Podemos entonces. Presente de imperativo del verbo podar. Primera persona del plural. Podemos el gasto público de una vez y el endeudamiento crónico y cancerígeno. Podemos las ramas secas del populismo y las baratijas del panfleto. Podemos sin miedo a los mangantes. Podemos a los que indultan sin vergüenza alguna. Cortemos el grifo a los que no merecen nuestra confianza. Pero, por favor, seamos exigentes con nosotros mismos. Aprendamos a diferenciar al corrupto del resto. Honremos al trabajador honrado. Podemos la ignorancia y el comentario destructivo fácil. Podar es un arte. Podemos. Podar es el proceso de recortar un árbol. La poda puede incrementar el rendimiento del fruto. Se emplea para obtener fustes más rectos y con menos ramificaciones, por tanto, de mayor calidad.  Poda tú. Pode él. Podemos nosotros. Hay algunos, quizá los más viejos del lugar, que siguen agazapados con la convicción de que todo volverá a ser como antes. Los jóvenes deben decirles que no, que esto ha cambiado y va a seguir así. Podemos el eslogan facilón que sirve tanto para encumbrar a Obama, como para que la “Roja” gane el mundial o para que algunos equipos de fútbol consigan quedarse como estaban, aunque ahora lo llamen  “salvación”. “Sí, se puede”, decían. “¿Qué se puede?”, pregunté. “Calla y grita”, me respondieron. Y me marché a mi casa. El dinero público se sigue gastando en mecanismos inventados para mantenerse en el poder. Los extremos de los demás nos asustan y no miramos los nuestros. Podemos poco a poco la renovada monarquía y su Casa Real. Quedémonos con lo justo por ahora. Cuñados, yernos, marqueses, condesas y demás tropa que vayan buscando un trabajo digno que los haga felices y los aleje poco a poco de las revistas y la sopa boba. Es el tiempo de la poda.

Reforma de la constitución

 

 

 

Aquí dejo mi propuesta de reforma de los tres primeros artículos de la Constitución Española.

 

Artículo 1

1. España se constituye en una Marca social y democrática de mercado, que propugna como valores superiores de su ordenamiento el consumo, la exportación y el turismo

2. La soberanía nacional reside en las castas políticas y banqueras, de las que emanan las redes de influencia que mueven el Estado.

3. La forma política de la marca española es la Monarquía de Juan Carlos el Campechano.

Artículo 2.

La Marca se fundamenta en la discutible y discutida unidad de la Nación española, mercado común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las sucursales que la integran y la insolidaridad entre todas ellas.

Artículo 3.

1. El castellano es la lengua española oficial de la Marca. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a maltratarla.

2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos para sangrar convenientemente a la central.

3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que permite a cada sucursal chupar de la borrega.

 

 

 

Negacionista

Esto que voy a decir no es una opinión, así que no me llamen negacionista, que es, por cierto, una palabra fea y agresiva utilizada para nazis y gente indeseable. Ahí va la frase: el Cambio Climático no parece ser tan importante como decían. Ha llegado la crisis y muchos planes para luchar contra el calentamiento de la Tierra se han difuminado. De hecho, en España, los Presupuestos Generales del Estado reducen a la mitad la asignación dedicada a esta materia. Además, el presupuesto total de ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente se rebaja en un 31,2 por ciento. Pongamos algún ejemplo más: el presidente de Mercadona, Juan Roig, dijo el otro día, entre otras cosas nada despreciables, que cobrar por las bolsas había supuesto un ahorro al país del 0’02 % del PIB. Ni bolsa caca, ni nada. Ahorro puro y duro para el empresario a cargo del bolsillo del ciudadano que además de pagafantas pasa a ser pagabolsas. El planeta es una buena excusa. ¿Va a querer bolsas? Sí, señorita. ¿Cuántas? Usted sabrá. Otro ejemplo cercano: el Pabellón de España que iba a ser el Instituto del Cambio Climático languidece triste y pierde ladrillos como si la nada de la Historia Interminable se lo fuera zampando poco a poco. La nada avanza porque las personas han dejado de imaginar, porque están desesperadas. Las personas desesperadas son fáciles de dominar y quien tiene el dominio tiene el poder. Vean la película. Lean el libro. El Cambio Climático trae pobreza y hambre. Hablemos de pobreza y hambre entonces y no convirtamos un asunto serio que nos hará culpables a los ojos de la historia en un conjunto de prebendas, puestos de trabajo, estrategias regionales y demás excusas para colocar amigos y chupar de la borrega. Ya ven, una columna de opinión sin opinión. O casi.

Alguien lo tenía que decir

Un amigo me dijo el otro día “nadie se atreve a decir que la campaña de publicidad del Real Zaragoza es  muy floja”. En fin, ahí va, dedicado a mi amigo Nacho: la campaña de publicidad del Zaragoza es cutre como casi todo el Zaragoza a día de hoy. Pero eso es lo de menos. Es triste que el equipo de fútbol de una ciudad se lleve tantísimo dinero público y que el entorno del equipo viva mejor en la mediocridad que en las vacas gordas. Como dice mi amigo, nadie se atreve a decir que Aragón a día de hoy es el yermo, que tenemos un millón trescientos mil habitantes, que más de la mitad son mayores y niños, que tenemos cien mil funcionarios y cien mil parados y que el resto tira del carro como puede. Tampoco nadie se atreve a repetir que el tranvía en Zaragoza tiene más gente en contra que a favor y es triste que se escuche pocas veces que volver a abrir Independencia e inutilizarla para tantos y tantos actos sociales es un desastre. Nadie dice que pronto necesitaremos un canal de televisión exclusivo para la jota. Nadie dice nada cuando en Cataluña nos roban la historia. En ocho años, solo nos ha defendido en este asunto Oregón Televisión. Manda huevos. La Travesía Central del Pirineo, el agua y el Canfranc son tres asuntos que funcionan en los periódicos, pero que no tienen una realidad concreta ni a corto, ni a medio plazo. Los políticos siguen siendo mediocres en Aragón, mientras no se demuestre lo contrario y siguen necesitando ir a Madrid a sacarse el permiso de gestores de primera fila. Siguen sin darse por aludidos cuando salen como uno de los problemas principales en las encuestas. Están en otra guerra. Y no, no se hagan ilusiones, casi ningún político quiere que el Canto a la Libertad de Labordeta sea el himno de Aragón. Alguien lo tenía que decir, ¿verdad Nacho? Feliz vuelta al cole.

La grandeza

No esperaré a que mi amigo el político me llame. No me quedaré en mi metro cuadrado mirándome al ombligo. No diré que voy a hacer gestiones cuando tenga que ir al retrete. No caminaré estirado como si el cuello de mi camisa quemara. No miraré a nadie por encima del hombro. Dedicaré tiempo a decidir lo que pienso en determinados temas. No aceptaré argumentarios. No repetiré las mismas tres ideas durante toda mi vida, las actualizaré y profundizaré en ellas. Quizá renuncie a alguna. No seré un cabrón y rechazaré los ámbitos en los que serlo resulte imprescindible. Trataré de ser rico en tiempo y no en dinero y de ser feliz antes que rico. Trataré de entender a los demás antes de ponerlos verdes. No perderé el tiempo con mediocres. No gastaré ni malvenderé el talento. Intentaré no tener demasiadas servidumbres. No me dedicaré a complacer a los que piensan como yo. Trataré de acercarme a los que piensan distinto y comprender sus puntos de vista. No impondré, propondré. No repetiré en las conversaciones el “qué mal está todo” que ahora está tan de moda. Entenderé que el respeto a los demás comienza por respetarse a uno mismo. Trataré de no quejarme por mí, sino por los que de verdad están fastidiados. No diré tonterías como “los más necesitados” o “los más desfavorecidos”. Llamaré pobres a los pobres y ricos a los ricos. No esperaré a que los políticos solucionen mis problemas. Cuando escuche a alguien decir que ahora es momento de replegar velas o de retirarse a los cuartelillos de invierno y esperar a que pase la tormenta le diré que se equivoca. Cuando escuche eso de que hay que agarrarse como sea al puesto de trabajo y a lo que se tiene, que no está el horno para bollos, cuando vuelva a escuchar el estribillo gris de “conlaqueestacayendo” diré esto: es el momento de buscar la grandeza.

Tranvía para todos

La puesta en marcha del Tranvía en Zaragoza me da pena. Es una muestra excelente del bajo tono político y ciudadano que hemos tenido durante toda la legislatura. En primer lugar, el “nuevo” medio de transporte deja en evidencia al equipo de gobierno en varios aspectos: el coste del proyecto en tiempos de crisis y la oscuridad que le rodea, el grave problema que supone un único carril para coches en Gran Vía y Fernando el Católico y sus dudosas soluciones, la inexistente prevención de la siniestralidad que trae el tranvía -miren a Valencia con cien accidentes y diez muertos en dieciséis años-, la compra de opinión con publicidad en todos los medios, el reclamo electoralista de palo y zanahoria con la gratuidad del transporte antes de las elecciones y, por último, el argumento que repiten los más viejos y ante el que no encuentro respuestas convincentes: “ya hubo tranvía y lo quitaron. ¿Para qué lo vuelven a poner? ¿Para quitarlo otra vez?”. Bajo tono político también en la oposición que ha utilizado el papel de fumar para tratar el asunto. Tibieza, cobardía, hechos consumados y a tragar. No ha habido valor para alinearse en contra. No ha habido voces en la política local que respaldaran a la ciudadanía, ni siquiera después de aquella encuesta de Ebrópolis -empresa pública presidida por un tal Juan Alberto- que decía que más de la mitad de los zaragozanos estaban en contra del tranvía. Ante este panorama, los intentos ciudadanos por manifestarse contra el proyecto se han ahogado pronto mientras muchos acudían a ver la maqueta del tranvía en la plaza de España como moscas a la miel. Y para colmo, ahora quieren meterlo por Independencia cuando nos habían vendido que este paseo era un salón de la ciudad orientado a los peatones. Llévense el tranvía por otro lado, por favor.

Publicada con algo de maquillaje en Heraldo de Aragón el 17 de febrero de 2011