Google siempre tiene la razón. ¿Quiénes son los más desfavorecidos?

No me gusta nada la expresión «Los más desfavorecidos». Si cambias la palabra por cualquier otra, la frasecita previa tiene un sentido peor: los más tontos, los más pobres, los más desgraciados, los más feos, los más listos… Desfavorecidos es un adjetivo que duele poco, que transmite poco, es un adjetivo anestésico y por eso la frase «los más desfavorecidos» no me gusta nada.

Además, creo que los más desfavorecidos somos nosotros. Los que tenemos luz y agua corriente, coche, moto y bienestar en el cuarto de estar. Somos los más desfavorecidos porque nos perdemos las cosas importantes de la vida, porque hemos olvidado la sonrisa y porque cualquier problema tonto desmorona nuestro mundo. Además, para terminarlo de arreglar, ahora estamos en manos de los mercados.

Hoy, Google me ha dado una alegría. Al escribir la frasecita en cuestión en el buscador, me he encontrado con sus caras nada desfavorecidas: ricos, inconscientes, sin tiempo para lo importante, asediados por gente que los mira como a monos de zoológico, con la crisis familiar acechando… Aquí los tienen.

 

¿Y ahora qué cojones queréis? Un mensaje para Jerónimo Blasco

Perdónenme, pero voy a decir un pequeño taco, un exabrupto. Esta mañana ha tenido lugar  una rueda de prensa del señor Jerónimo Blasco sobre la ordenanza municipal del agua. Al terminar, como siempre, ha habido ronda de preguntas. Algunas sobre el asunto del agua y, después, alguna pregunta más. Ha dicho el señor Blasco que respondería abajo. Los periodistas lo han seguido y, una vez abajo,  ha dicho con malos modos: ¿ahora qué cojones queréis? Yo le voy a responder al señor Blasco desde aquí con seis cosas que queremos, es decir con tres pares de cojones:

 Primero, queremos políticos educados, que no escondan tras el enfado cotidiano su falta de ganas, entusiasmo, formación, información o lo que sea. Ya vale de asustabecarios.

Segundo, queremos que se nos trate con respeto cuando hacemos nuestro trabajo y que si no se va a responder, se diga con educación. Preguntar no debe ser nunca una ofensa. Recibir preguntas de periodistas es el trabajo normal de un gestor político.

Tercero, queremos que los políticos no se crean una clase especial o unos elegidos diferentes al resto y que no estén obsesionados y complacidos con la idea del poder.

Cuarto, queremos que las ruedas de prensa sean ruedas de prensa, no el dictado de un general.

Quinto, queremos que los políticos recuerden la labor de servicio que desempeñan.

Sexto, queremos que los políticos hablen de la crisis siempre y de las soluciones y sacrificios que vamos a tener que tomar. Es tiempo de sacrificio, parece que está claro. También lo es de exigencia. Al que no le guste, que se vaya.

El trasvase otra vez

Todos los años, incansable y repetitivo, con la puntualidad de una estación meteorológica vuelve a la actualidad de Aragón el dichoso asunto del trasvase. Todos los años, con el tesón incansable de un martillo pilón, vuelven los catalanes y valencianos a pedir el agua. Todos los años, con la cabezonería de una mula, los aragoneses nos ponemos en guardia y comenzamos a repetir lo de siempre: nos quitan lo nuestro.  Y yo me pregunto, ¿quién tiene la razón? ¿Es nuestra el agua por el hecho de pasar por aquí? ¿Qué ha pasado en esta tierra para que nombrar el trasvase sea peor que mentarle a alguien sus muertos? ¿Por qué nadie trata de estudiar y explicar el asunto del trasvase con algo de rigor? ¿Por qué todos barremos para casa y nadie está dispuesto a ceder? En la Expo nos decían que habíamos vivido de espaldas al Ebro. Tenían razón, estábamos vigilando por si venían a llevárselo.

Por tierra, mar y aire

Por tierra, mar y aire. Nos las cuelan por donde quieren y como quieren. Por tierra, el tranvía. Sin comerlo ni beberlo, tenemos el tranvía a la vuelta de la esquina. Sin debate político. Hemos hablado más los ciudadanos que los políticos sobre el tranvía. Seguro que hay gato encerrado. A la oposición no se le ha oído decir ni Pamplona. Pensemos mal. ¿Dónde se fabricará el tranvía? ¿Quién lo gestionará? ¿Saldrá de aquí algún euro o se quedará todo en intereses del terruño? Quizá vayan por ahí los tiros.
Por mar o por agua también nos la cuelan. Los barcos son deficitarios, caros, aunque los rebajen. Un patín costaba la semana pasada 19 euros. No sé qué ciudad es esta. La oposición no se da cuenta de que su mensaje apenas llega por los canales habituales. SI quieren que nos enteremos todos hagan algo más visual y creativo que una rueda de prensa. Échense al Ebro en zodiac, hagan vídeos para internet, piensen, caramba, que para eso se les paga.
Y por aire, entre los molinos y la peste de las papeleras, también nos las cuelan. ¡A la trinchera!

Agua limpia, agua turbia

El agua turbia del canal se mezcla con el agua cristalina de Yesa. Ese es nuestro destino. Acabar turbios. Si mezclas agua limpia y agua sucia, el resultado es agua sucia. Eso pasa en Aragón. Eso está pasando en la Muela y algunos parece que se dedican a mirar hacia otro lado. El concejal Juan Carlos Rodrigo Vela salió hace dos días de la cárcel después de haber puesto 150.000 euros. Libertad con cargos, lo llaman. El concejal ha vuelto a sus funciones al Ayuntamiento. La ley se lo permite y parece que su dignidad también. Esperemos que el partido al que pertenecía y su grupo en el ayuntamiento le animen a esperar una sentencia judicial, ya que son muchos los cargos que pesan sobre él y todos tienen relación con su responsabilidad política. Por cierto, en el Ayuntamiento de Zaragoza se ha prohibido comprar agua mineral. Agua clara, agua turbia.

Mariconaditas mías

Estaba el tigre en la selva afilándose las garras en un árbol y pasó por ahí la tortuga. ¿Qué haces? Le dijo. Me estoy preparando para cuando venga el león. Se va a enterar. Yo seré el rey de la selva Pasó el buho y preguntó lo mismo. El tigre respondió igual. Hasta que llegó el león y le dijo al tigre ¿qué haces? Y el tigre respondió: «nada, mariconaditas mías». Eso hacemos en Aragón, como el tigre. Mucho rugir y afilarnos las garras con el agua, pero luego manda Madrid y a Madrid le interesa tener contentos a los catalanes. Así que éstos últimos seguirán decidiendo el caudal del Ebro y seguirán teniendo la sartén por el mango. Esperen a que empiecen a bajar las reservas de los embalses y verán el peso que tiene Marcelino Iglesias en Madrid. Mariconaditas mías.