Jornada de refracción

Desde hace un tiempo, escucho un programa de radio grabado, un podcast. Está producido por un fondo de capital riesgo que se llama K-Fund. En este espacio se entrevista a personas que han montado empresas y que, más o menos, han tenido éxito. Se habla de inversión, trabajo, creatividad, esfuerzo, dedicación, innovación y otros asuntos. En general, la gente que aparece está muy preparada, es divertida y nada estirada, tiene experiencia, habla idiomas, ha visto mundo, no se da mucha importancia y reconoce sin problemas que se ha equivocado unas cuantas veces. He escuchado más de cuarenta programas ya y en ninguno he oído quejas sobre la coyuntura económica, no ha sonado la palabra subvención y no he registrado ni una sola alusión al mundo político. Esta es mi conclusión: aquí está el talento. Estos son los que valen.

Sigo con distancia la campaña electoral. Veo con algo de vergüenza ajena los debates. Algunos de los candidatos no son capaces de defender sus titulaciones académicas con solvencia. Otros tienen que esforzarse en justificar su coherencia vital, familiar y afectiva. Todos dedican sus mayores esfuerzos a defender a sus organizaciones. Su mayor argumento es propagar el miedo a los extremos. Reflexión es lo que hace la luz ante un espejo: te muestra lo que hay. Refracción es lo que hace la luz a través de una lente: mirar más allá. Feliz jornada de refracción.

Normalidad

Mirad lo normal que soy. Pongo lavadoras en la jornada de reflexión. Salgo a correr. Como churros con mi mujer. Mirad mi santa normalidad democrática. Toco la guitarra con corista. Canto Comandante Ché Guevara. Soy el elegido. Mirad estos zapatos. Soy como vosotros. Voy a ver a mi hijo al fútbol. Compro borrajas ecológicas. Sonrío, saludo a las señoras. Mirad cómo voto. Saludo a los miembros de la mesa. Sonrío más. Las urnas son una fiesta. Hubo un tiempo en que no se podía votar, pero yo lo arreglé todo para que ahora votéis. Votad bien, ya me entendéis. Votad para que no vengan esos que ya sabéis. Hay que pararlos, hay que echarlos, hay que frenarlos. Son el mal.

Os he prometido cosas y las voy a cumplir. Haré maravillas con vuestro dinero. No me quedaré nada que no me corresponda. Mi negocio no es escalable. ¿Queréis metro? Os daré metro. ¿Queréis más tranvía? Os daré tranvía. Comeremos fruta y reduciremos las emisiones. En realidad, ya sé lo que queréis. Conozco todo lo que necesitáis, pero no está de más prometer. Los no cínicos y los no cursis no sirven para este oficio, ya sabéis. Las palabras se las lleva el Ebro, aunque, a veces, se atascan en los azudes. Si me mandas a la oposición no podré hacer todo esto que te digo, pero me esforzaré en controlar a esos malos que te decía. Cuento contigo para seguir trabajando por un futuro mejor para todos los buenos, ya me entiendes.

Marrón Obligatorio

Hace unos días, el ayuntamiento presentó la novedad del cubo marrón de los residuos orgánicos. En las informaciones que dieron los compañeros de los medios de comunicación, se repitió la siguiente frase “todavía no es obligatorio”. A nadie le llamó la atención, pero es un hecho grave. Detrás de esa frase hay una serie de reflexiones muy interesante: ¿puede un ayuntamiento obligar al ciudadano a separar las cabezas de las gambas de la tapa del yogur? ¿Hay alguna medida coercitiva que pueda obligarnos a hacer esto? ¿Revisarán nuestra basura? ¿Entrarán en nuestra casa? ¿Pondrán una cámara en el cubo? ¿Se han leído la Constitución?

Y aquí les dejo otra reflexión. Los residuos los gestionará una empresa de capital chino. Hace poco era propiedad de Forentino Pérez. El ayuntamiento apañará algunas deudas que tiene con esa empresa, aunque lo vende como “coste cero”. Los amigos de Florentino seguirán ganando dinero. El ayuntamiento nos cobrará la tasa por prestación de servicios de recogida de basuras y nosotros creeremos que estamos salvando el planeta. Gana la gran empresa, gana la administración, paga y trabaja el ciudadano. Una jugada redonda con mano de obra gratis. Necesito que me lo expliquen mejor y, si puede ser, alguien que no sea voluntario. Por ahora, me declaro objetor. Si quieren, que vengan Florentino, los chinos o Cubero a mi casa a llevarse el marrón.

Belén Ateo

Un año más, he recibido este mensaje de mi amigo Enrique Cebrián: “Los amigos a veces son pesados y se repiten, pero hay que fastidiarse y aguantarlos. Como cada año por estas fechas mando este mensaje: acabo de poner el Belén del ateo, con las figuras que fueron de mi madre. Feliz Navidad. Os quiero”. Mientras escribo este texto, escucho en bucle la canción “Boig per tu” del grupo Sau. La ha compartido en una red social junto a una explicación muy bien hecha un jurista de reconocido prestigio. Dice que es una canción hermosa y conmovedora. En la comida, Pablo, que es un sabio, ha dicho que no ve el telediario desde hace veinte años y que eso le hace ser más feliz. Ha fallecido un periodista demasiado joven. Ha nacido el hijo de Ana y de mi amigo el poeta. Ha muerto el padre de otro amigo artista. Se acaba el año. Estos últimos días me han ayudado a pensar lo siguiente: no tenemos tiempo que perder. No merece la pena estar enfrentados, ni en un constante estado de enfado. En la contradicción está el entendimiento. El Belén ateo es un símbolo de respeto a la memoria y a los otros, un acercamiento maravilloso. Apreciar la canción catalana es algo normal, bello y enriquecedor, aunque hoy nos parezca llamativo. Hay gente que vive de tensar la cuerda porque no tiene nada mejor que hacer, pero son los menos y es nuestro deber que lo sean y que cada vez se les escuche y se les vea menos. No nos queda otra. Hay que seguir remando. Feliz Año Nuevo.

Los simples

Que canten los simples, que alcen la voz, que hagan al mundo escuchar, que unan sus voces y lleguen al sol, en ellos está la mediocridad. El mundo de hoy es de los simples y no me refiero a los sencillos, ni a los humildes sino a los simples, también llamados, quizá con más acierto, simplones.

Un simple es ignorante por definición, no tiene discurso, ni contenido, pero tiene muchas ventajas competitivas en esta sociedad: es fácil de manejar, siempre cae en gracia porque molesta poco y todo le parece bien.

Hay profesiones que cultivan la emulación de la simpleza como defensa. Me refiero sobre todo a los futbolistas. Saben mucho más de lo que parece, pero cuando les toca hablar delante del micrófono, dicen simplezas quizá por orden o sugerencia de sus jefes de comunicación. Algo parecido, con honrosas excepciones, hacen también los políticos.

Hay también un grupo de intérpretes musicales que salen mucho en la televisión y que son, en general, la máxima expresión de la simpleza. Los hemos visto decir frases sin ningún contenido, cuestionar el diccionario de María Moliner, decir caca culo pedo pis y balbucear, en algunos vergonzantes casos, frases repetitivas.

Estos simples triunfan todavía y los vamos a llevar como lastre quién sabe hasta cuándo. Está mal visto criticar a un simple, pero es nuestra obligación detectarlos y escapar de su influencia. Sálvese el que pueda.

Características de las bolsas de plástico: la historia de un timo

No me gusta pagar por las bolsas de plástico. Mi artículo Diez formas de no pagar por las bolsas de plastico explica algunos trucos al respecto. Si hay bolsas totalmente biodegradables, ¿por qué la ley no obliga a fabricarlas? Cuándo las bolsas ya no contaminen, ¿volverán a ser gratis? Lo dudo.

Si pagas por algo contaminante se supone que lo usarás menos. ¿No sería más razonable no fabricarlo?  Si se pueden hacer bolsas compostables, aunque sean un poco más caras, ¿por qué no se hacen?
¿De dónde viene todo esto? De la Directiva Europea 2015/720 Del Parlamento Europeo y del Consejo de 29 de abril de 205 donde se explica con algo de detalle las características de las bolsas de plástico.

Entre muchas otras cosas, es interesante conocer la diferencia entre bolsas oxodegradables y bolsas compostables. Las primeras se fragmentan mucho y son muy contaminantes. Las segundas se degradan completamente en poco tiempo. Se pueden comprar bolsas biodegradables y bolsas compostables en mucho sitios ya.

Según estas disposiciones, parece que la solución al efecto contamintante de un objeto está en hacer que los usuarios paguen por él. Eso no evita la contaminación, quizá la disminuya. ¿Por qué la ley no habla de esto?

Esto dice el artículo 11 de la directiva: “Las medidas que tomen los Estados miembros pueden incluir el uso de instrumentos económicos como los precios, los impuestos y las tasas, que han demostrado ser particularmente eficaces para reducir el consumo de bolsas de plástico, y restricciones a la comercialización…”.

La Directiva no invita a los Estados a fomentar el uso de las bolsas compostables. Solo regula su etiquetado en el artículo 20 bis. ¿Por qué no lo hace? Nos preguntamos ¿es más cara una bolsa compostable que una bolsa de plástico tradicional? La respuesta es que sí.

En pequeña escala: un paquete de 200 uds de bolsas compostables cuesta 16 euros. La unidad está a 0,08.

Un paquete de 200 bolsas normales: 1,78. La unidad cuesta 0,008. ¿Es todo cuestión de un cero más?

Fuente: Tienda de las bolsas.

En todo esta jugada, ganan sin duda los comerciantes. Nadie los invita a invertir en bolsas de papel o en bolsas compostables. ¿Por qué? El aumento de precio en las bolsas se compara a un impuesto o a una tasa. Pero en este caso, el beneficiario es el sector del comercio que cobra por algo que antes daba gratis. El  Real Decreto 293/2018, de 18 de mayo, sobre reducción del consumo de bolsas de plástico y por el que se crea el Registro de Productores dice en su exposición de motivos que en 2021 las bolsas ligeras y muy ligeras deberán ser compostables.

Respecto al resto de bolsas dice esto: “Los comerciantes no están obligados a sustituir las bolsas de plástico no compostables por las bolsas de plástico compostables, sino que podrán hacer uso de cualquier otra solución teniendo en cuenta que ésta no derive en un incremento de la generación de residuos de envases”. El anexo 1 de este Real Decreto da unos precios orientativos para cobrar las bolsas. Entre 10 y 15 céntimos, según el espesor. Si vemos precios de los productores de bolsas, el comercio gana unos ocho céntimos por cada bolsa.

Si hacemos caso a esta información de Consumer, se consumen 300 bolsas por habitante. Cada español aportará 30 euros en bolsas al año a las cadenas de supermercados con el pretexto de evitar la contaminación. Cabe preguntarse lo siguiente: cuando las bolsas de plástico sean compostables en todas las tiendas, ¿serán otra vez gratuitas? Hay motivos para dudar. De hecho, Mercadona está haciendo una prueba con bolsas de papel no contaminantes. Aquí pueden ver el enlace y pueden ver que cuestan quince céntimos

Conclusión: Paga para concienciarte. Paga para no contaminar. Paga para mejorar el mundo y cuando ya no contamine, PAGA PORQUE YA TE DA IGUAL.

¿Qué opinan? ¿Les gusta el mundo eco friendly?

Carolina Durante, el grupo ungido del nuevo Indie Español

El grupo de Música Carolina Durante es lo mejor que le ha pasado al indie español desde 2005.  Lo voy a explicar.

Su himno “Cayetano” ha dado en la diana. La idea de que no importa tanto cómo toques sino lo que cuentas y cómo lo cuentas puede ser verdad. Aquí está "Cayetano" como aval de esta idea.

 

“Cayetano” es una canción simple hecha con dos o tres acordes, pero es un himno. A veces, no hace falta más.  Tiene también algo especial: es cuña de la misma madera. Los autores de la letra se ríen en cierto modo de sí mismos.  El vídeoclip es un acierto y un divertido ejercicio de crítica mordaz. En directo funciona. Lleva todo el verano petando en festivales.

 

Carolina Durante no solo es Cayetano.  Las canciones que componen fluyen con naturalidad y los textos tienen talento y gracia, además de alguna figura poética que funciona bien. A mí me gustan dos temas en especial: “La noche de los muertos vivientes” y “En verano”. Pongo aquí esta última.


Como se puede ver en esta canción, el grupo asume riesgo en las melodías. Quizá sea inconsciente y chirríe en los oídos más finos, pero consigue una diferenciación notable con la oferta del panorama indie. 

El cantante tiene carisma. Es un tipo con personalidad y con algo especial. Le gusta la música y tiene pocos prejuicios. Su técnica es escasa, pero su recorrido y capacidad son inmensos.

 

Honestidad e inocencia. Esta entrevista lo dice todo.


Carolina Durante también ha tocado otra tecla: la de las influencias. Suenan a los mejores grupos de Noise, algo de punk, algo del buen pop español, bastante de la música insufrible pijo madrileña y algo de la movida. Además de tener influencias inconscientes procedentes de copiar a grupos de su mismo perfil. Una mezcla que funciona.

Alguien con olfato ha fichado al grupo y lo ha intentado “meter en vereda” con mayor o menor acierto. Esto puede verse en acciones como la canción “parásita” del mundial que tuvo su ruido y en el hecho de que hayan llegado a que grupos como Los Planetas o la ganadora de OT, que no voy a nombrar, la canten. Los textos de las canciones están muy por encima de la dignidad. Son letras indies en las que no caben tópicos horteras ni ideas que dan vergüenza ajena como las de, por ejemplo, “El canto del Loco”.


Creo que Carolina Durante va a ser el grupo ungido en el Indie de los próximos años. Puede que me equivoque o puede que no. Puede que fichen por una multinacional, pero hacen mucho ruido para ser lo que se llama mainstream.

Pero, ¿Qué pasó en 2005? Love of lesbian sacó su disco “Maniobras de escapismo”. Desde entonces el indie español no hace más que repetirse.

 

La imagen de cabecera es de EFE.