Madrid olímpico

Todos haciendo el canelo para que nos den las olimpiadas. Así nos luce el pelo. Esa es nuestra ilusión… Las olimpiadas. La sociedad se mueve a golpe de estímulos y cuanto más fuertes son, mejor nos lo pasamos. Las olimpiadas no le van a salvar la vida a nadie. A los políticos les van a dar juego una larga temporada. Juego y dinero. Pero no nos engañemos, montar chiringuitos no es política, es feria y marketing. De eso en Zaragoza sabemos bastante. Los grandes eventos de masas son como ceremonias religiosas en las que todo el mundo se congrega en una curiosa comunión. En algo hay que creer, aunque sea en las olimpiadas, en Gasol o en Usain Bolt.

Autoridad

En la comunidad de Madrid quieren que los profesores tengan el rango de autoridad pública. Es una iniciativa que merece la pena estudiar. Parece que los maestros han perdido la autoridad sobre los niños y es el legislador el que se la debe devolver. Las universidades nacieron por un grupo de personas que se unían para pagar a un maestro que enseñara ciertas disciplinas a sus hijos o a ellos mismos. Ahí estaba la autoridad: “le confío a usted la tarea de enseñar a mi hijo, es decir, le cedo parte de mi autoridad”. El problema actual es que algunos padres han perdido la autoridad sobre sus hijos y no pueden cederle ni un pequeño trozo a los profesores. Está bien que la figura del maestro se respete en fondo y forma. Sin embargo, el problema es más profundo. La ley no puede arreglar algunas cosas.