El dinosaurio todavía estaba allí

La maquinaria del Estado se mueve como un viejo dinosaurio, lenta y pesadamente. Es exigente e inflexible para pedir obligaciones y lenta y tibia para brindar servicios y protección. Además, es cara y compleja. La Administración acaba siendo chufa para muchos políticos que encuentran en un cargo una forma de vivir del cuento. Tenemos muchas instituciones que, lejos de mermar, siguen creciendo en espació y en número de personas. Detrás de esta maquinaria se sitúa la información, que va siguiendo al monstruo y contando partes de su realidad que puedan interesar. Por el camino se quedan muchos problemas sin resolver. Asuntos que en su día fueron grandes noticias, acaban en la más absoluta ignorancia. Así está montado el chiringuito.