Entre en Marco Aldany. Salí de Marco Aldany

Entré en Marco Aldany. ¿Cómo lo quiere? Callado. Lo aprendí de un amigo, es un poco duro pero es efectivo.

Salí de Marco Aldany. La gente me miraba. Yo miraba a la gente. Algo había pasado. Un grupo de chicos se reía de mí ostensiblemente a la salida del colegio. Me acerqué. ¿Qué pasa?

-Te has dejado las orejas.

-¿Cómo?

-Ya no se llevan las orejas en la cabeza.

Entré en Marco Aldany. ¿Cómo lo quiere? Sin orejas, como todo el mundo. ¿Quiere el Hola? Quiero el adiós.

Salí de Marco Aldany. La gente me miraba. Yo miraba a la gente. ¿Qué pasa?

-Usted no tiene orejas.