Aramendía en Mercadona

Taller de estupidez. Apuntémonos, siempre se puede mejorar. No me importa nada Lady Gaga. Mercadona nos utiliza como ratones. Nos va quitando productos y ve nuestras reacciones. Mercadona va a por mí, lo sé. El otro día se murió Jose Luis Aramendia Alfranca y me mandó un mensaje para decírmelo. Era un tipo diferente. Hizo un libro sobre el erotismo en el Románico. Nada le importaba demasiado. Descanse en paz. Hablar de comida y de dinero es ordinario. No hacemos otra cosa. Los pijos son cortos de miras, pero muy agradecidos ante la ocurrencia. Las pijas lo son más aún. El mérito es secundario o terciario, señores. Vertebrar el territorio significa «chupar de la borrega».

"Ladrones", por José Luis Aramendía

Carta de José Luis Aramendía:

Acabo de leer en los medios de información, no con sorpresa, pero si con asco, que el presidente de la SGAE, (Sociedad General de Autores de España), la misma que cobra por escuchar música de los acadios; Teddy Bautista, ha llegado a un acuerdo con la desprestigiada sociedad para asegurarse de forma vitalicia una pensión de 24.500 Euros mensuales. Me pregunto: ¿cual es la máxima pensión con la que puede jubilarse un español que ha cotizado toda su vida?. Tengo editados 6 libros sobre el Románico en Aragón, que pueden comprarse en cualquier librería, de los que no cobro ni un céntimo por los dichosos derechos. ¿Es que yo no soy autor?. La editorial que los publico se valió de mi inocencia novata para hacerme firmar un contrato por cinco años que luego aplico a los seis libros, de forma que si bien del primer tomo si que cobre cinco años como derechos de autor, del ultimo escasamente lo hice seis meses. Me dirán que tenia que haberme dado de alta en la sociedad, como me imagino hicieron Lope de Vega o Tirso de Molina en su tiempo. ¿Tendré de pagar yo por leer mis libros?, juro que no me haría ninguna gracia.  Pobre Ali Baba, hoy tendría que comer en los comedores de algún convento de caridad, por no poderse pagar una tortilla de patatas.    En fin: que al paso con el que asciende la desvergüenza que soportamos, pronto alcanzaremos los niveles de corrupción que provocaron la caída del Imperio romano, del bizantino, del carolingio etc. que darán al traste con nuestra podrida civilización para ser sustituida por otra. Prometo que desde donde yo me encuentre entonces, no derramare ni una sola lagrima por la imbecilidad de los humanos, que tropezamos mil veces en la misma piedra.