Domingo extraño

Ayer fue un domingo curioso. Los cineastas, que suelen vestir de un modo informal, se pusieron de punta en blanco. Los políticos, que suelen vestir de un modo riguroso, se quitaron la corbata para ir al mitin. Unos querían seguir chupando de la borrega, recibiendo palmaditas en la espalda y regocijándose en el conformismo más absoluto. Un año me toca dar el premio, el otro me toca recibirlo. Otros, hablo de Zapatero, dejaban su papel de Presidente del Gobierno y se ponían el vestido casual de Secretario General para animar al electorado de las elecciones gallegas. «Mañana les voy a decir a los banqueros que tienen que tener menos beneficio», dijo Zapatero meándose, con perdón, fuera de tiesto. La noche ha sido larga para los artistas y quizá también para ZP. Ayer fue un día distinto, pero hoy es lunes, un día normal: otra vez, los políticos llevan corbata y los actores duermen hasta la hora de comer.