¿Vacía o vaciada?

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Los libros pueden cambiar la realidad. El escritor Sergio del Molino publicó en 2016 el libro “La España vacía” en la editorial Turner. El libro recibió el Premio de los Libreros de Madrid al Mejor Ensayo y el Premio Cálamo al Libro del Año, y fue reconocido como uno de los diez mejores libros del año 2016. “La España vacía” fue un fenómeno editorial y empezó un debate muy interesante en torno al hecho de la despoblación.

He estado unos días fuera. Al regresar, me encuentro lo siguiente: “la España Vacía” se llama ahora “la España Vaciada”. El pasado domingo, una manifestación multitudinaria, recorrió las calles de Madrid con esta segunda expresión impresa en su pancarta. Me alegro de que la causa siga adelante. Está bien que los pueblos que se están quedando sin gente se hagan visibles. Este artículo no quiere entrar en eso. Solo trata de una cuestión de justicia tangencial.

Es de justicia reconocer el mérito de la persona que acuñó el término. Desconozco los motivos del cambio, pero los puedo imaginar. Yo prefiero la palabra “vacía” por una cuestión semántica. Esta palabra describe un hecho. “Vaciada” encierra un juicio de valor, una intención de buscar víctimas y tiene una sonoridad peor. “La España vacía” es un título de escritor. Lo otro es una mala copia.

En pleno siglo XXI, un escritor hizo un aporte interesante a la sociedad, movió la primera ficha de un dominó que todos hemos visto caer. Una editorial y un grupo de profesionales tuvieron la capacidad de poner un ensayo sobre España debajo de los focos. No era una novela de templarios, ni una historia sobre el Santo Grial, era un ensayo sobre España. Un conjunto de ideas bien planteadas y escritas han logrado empezar un cambio en nuestra sociedad. Deberíamos ser conscientes de que estas cosas siguen pasando y darles el valor que tienen. Deberíamos, por supuesto, reconocer a los autores de las ideas y darles el mérito que se merecen. Deberíamos, también, respetar su voluntad y no corromper sus creaciones. Y, por supuesto, deberíamos preguntarles su opinión.

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