El trasvase otra vez

Todos los años, incansable y repetitivo, con la puntualidad de una estación meteorológica vuelve a la actualidad de Aragón el dichoso asunto del trasvase. Todos los años, con el tesón incansable de un martillo pilón, vuelven los catalanes y valencianos a pedir el agua. Todos los años, con la cabezonería de una mula, los aragoneses nos ponemos en guardia y comenzamos a repetir lo de siempre: nos quitan lo nuestro.  Y yo me pregunto, ¿quién tiene la razón? ¿Es nuestra el agua por el hecho de pasar por aquí? ¿Qué ha pasado en esta tierra para que nombrar el trasvase sea peor que mentarle a alguien sus muertos? ¿Por qué nadie trata de estudiar y explicar el asunto del trasvase con algo de rigor? ¿Por qué todos barremos para casa y nadie está dispuesto a ceder? En la Expo nos decían que habíamos vivido de espaldas al Ebro. Tenían razón, estábamos vigilando por si venían a llevárselo.

El arte de hablar a los tontos

Está ya casi hecho. El viernes que viene el consejo de ministros derogará el decreto ley del trasvase. Lo hará porque ha llovido mucho. Me quedo con esta conclusión: los políticos aragoneses venderán humo y tendrán el valor de decir que no se ha hecho el trasvase gracias a ellos. No será cierto, aunque acabará siendo la verdad política. Lo cierto, lo único cierto es que no se ha hecho el trasvase gracias al cielo. Tal cual se lo digo.

Pero, no nos engañemos, la política es el arte de hablar a los tontos. Los tontos se creerán lo que los políticos digan y la derogación del trasvase de la tubería será, al final, mérito de los de siempre.

La verdad será otra y algunos seguiremos recordándola. Porque si es verdad eso de que la política es el arte de hablar a los tontos, también es cierto que nosotros -estoy casi seguro- no somos tontos.

Trileros

Me gustan los trileros. Cuando era pequeño, me pasaba el día mirándolos con mi abuelo. Siempre me decía «nunca apuestes con ellos cuando seas mayor. Te timarán».

Mi abuelo me enseñó a saber quién es el gancho. Suele ser uno de los que están apostando contra el trilero. A veces, hay más de uno. Son compinches suyos y hacen que ganan con facilidad para que la gente se anime a apostar.¿Dónde está la bolita? O ¿Dónde está la reina? Esas son las preguntas.

Me gusta ver a los trileros, pero no apostar con ellos. «Aquí hay un trasvase, ahora ya no está, ahora vuelve a estar… ¿Dónde está el trasvase?» Creo que ya lo entienden… También hay trileros con corbata y coche oficial. También tienen ganchos con puestos altos en grupos de comunicación potentes. Menos mal que yo sigo haciendo caso a mi abuelo.

Marcelino viaja a Madrid

Marcelino ha marchado a Madrid. El puente levadizo del castillo de Pignatelli se ha abierto y el virrey Marcelino ha marchado hacia la capital del reino. ¿Qué va a hacer allí? Compartir mesa con otros mandamases. Se va a hablar de la financiación autonómica, del dinero. Se supone que saldrá a colación el viejo principio de solidaridad interterritorial del que tanto se abusa para pedir algunas cosas. El ejemplo reciente es inevitable, el agua. Hemos oído mil veces esta pregunta retórica «¿Le vamos a negar el agua los aragoneses a los que la necesitan?». La respuesta ya la sabemos: Es no. No por principios y por decreto ley, claro.

Hagamos un ejercicio sencillo. Imaginemos que el agua es igual al dinero, es decir, que el agua cuesta dinero. Preguntemos: ¿Le vamos a negar el dinero a Cataluña? Mejor aún, preguntémosle a los catalanes. ¿Van ustedes a buscar un sistema que les dé a ustedes más dinero y que nos perjudique al resto que tanto lo necesitamos? Respuesta: Sí. Lo van a hacer. No les quepa ninguna duda.

Sr. Marcelino, pregúntele al presidente la diferencia entre agua y dinero. Igual nos llevamos una sorpresa.

Saber a dónde mirar

La expo es una bonita venda para tapar la vista de los que miran y para distraer a los que no quieren mirar a uno de los asuntos más importantes de los últimos tiempos y que, ojalá me equivoque, menos trascendencia política va a tener. Sí, el trasvase. Se firma hoy entre el Gobierno y Cataluña el convenio de colaboración para llevar a cabo el trasvase o como se llame, porque esa es otra, mañana parece que estará el informe jurídico sobre la mesa. ¿Quieren apostar acerca de lo que dirá el informe?

Mientras tanto, la economía sigue ofreciendo síntomas de debilidad. Crecen las empresas concursadas, crecen las familias insolventes y vuelven costumbres de otros tiempos como llevarse la neverita a la playa y no gastar más que lo necesario. Es lo que dicen los números y a esos no hay político que les engañe.