Sonría, por favor

Hay dos tipos de trabajo: los que son de cara al público y los que no. A algunos les gusta el público y a otros no. Los humanos somos muy variados y damos muchos perfiles; desde el comercial vendedor que no para de estrechar manos al investigador o al ratón de biblioteca. Todos tenemos nuestra función y nuestras aptitudes. Todos tenemos nuestra importancia, grande para nosotros, relativa para el resto. Sin embargo, hay personas que trabajan para los demás, para servir. Hay personas con las que tienes que tratar para ir circulando por la vida. Esos son muy importantes porque son la cara amable o impertinente de la vida. Hoy me he topado con las dos caras de la moneda y me ha apetecido decirlo. Una sonrisa no cuesta nada, pero vale mucho. Una sonrisa, para muchos, para mí también, es una obligación profesional.