Dos de mayo

            

      Resumiendo: hace hoy doscientos años, los franceses se plantaron en Madrid después de muchas historias y la gente se hartó y salió a la calle a plantarles cara con lo que tenía más a mano.

Imagínense la situación ahora: los enemigos están ahí fuera y llaman a su portero automático. Recorren nuestras calles, se apoderan de nuestras cosas y hasta de nuestra Expo. ¿Qué haríamos? Es complicado saber la respuesta, pero no está de más planteárselo.

Ahora, como se dice en las guerras “nos siguen viniendo”, “nos siguen entrando”. ¿Por dónde?- se preguntarán. Por muchas partes. El enemigo, el peor enemigo, es el que consigue no ser visto o simular que no existe. “No siguen entrando” por la calle, por la radio, por la tele, por la prensa con la mentira, el engaño y también con el vacío, es decir, llenando nuestras capacidades y nuestras ambiciones y deseos con vacío, con humo.