Rajoy el previsible

A Rajoy se le ha metido en la cabeza la triste y simplona idea de que lo mejor que le puede pasar es que se le considere previsible. Lo dijo el otro día en el Congreso de los Diputados y lo ha repetido hoy, aquí, en Zaragoza. Cree que así contesta de un modo sutil a sus adversarios políticos cuando lo encasillan en actitudes propias de su ideología. Rajoy quiere ser previsible para dar seguridad al electorado, pero un político previsible es algo muy aburrido y muy poco comunicativo. Lo previsible suena a rancio, en este caso, a la peor acepción del término ‘conservador’. Un personaje público tiene que tener siempre algo imprevisible que lo haga un poco diferente del resto. Piensen en los líderes de los países que les vengan a la mente y verán que, desde Obama hasta Fidel Castro, todos tienen su sello imprevisible. Lo previsible es, casi siempre, aburrido. Además, entre otras cosas, el señor Rajoy es parte del espectáculo porque sale constantemente en la tele, en la radio y en la prensa. Si todo el mundo lo acaba considerando previsible, es previsible que se aburran y que no le vote ni la madre que lo parió.

Un mensaje para Rajoy

Se habla todavía de la multitudinaria manifestación del sábado. Se dice hoy en las tertulias y en los debates que en las calles de Madrid hubo un mensaje claro para Rodríguez Zapatero. Algunos opinan que debería hacer caso, otros dicen que no. Algunos dicen que lo hará, otros que no. Son suposiciones. Yo quiero verlo desde otro punto de vista. Lo de ayer fue un mensaje para Rajoy y, de paso, para los que no fuimos. Para Rajoy: no vale esconderse debajo de ala y responder a las preguntas con ambigüedades. Si llega al poder, tendrá que quitar esta ley y si no es que la aprueba y da la razón a los socialistas que han criticado la hipocresía del PP. También hay un mensaje para los demás: hay que pensar mucho sobre esto del aborto porque, ya que todo es tan relativo, si después de unos años, llegamos a la conclusión de que, en realidad, era una aberración matar a nuestros fetos con ciertas excusas legalizadas, la historia nos juzgará como a una generación de tarados genocidas. Y  puede que pase.

Rajoy, el mundo es de los pesados

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Cada vez que veo a Rajoy, pienso lo mismo: retírate. Como yo piensa mucha gente, entre ellos, casi todos los socialistas. Cuando escucho cómo habla, como mueve la lengua, cuando veo su barba de tres colores y su expresión de amigo feliz de Espinete, cuando lo veo saltar una sola vez de un modo desgarbado, torpe y poco convincente para celebrar la victoria me pregunto qué hace este tipo en ese cargo. Sus rivales se muestran confiados porque no ven en él a un rival digno. Se equivocan y yo también me equivoco porque el mundo es de los pesados. Hay ejemplos en la historia que lo demuestran. La política no es el arte, no se pasa a la historia por gobernar cuatro años, no hay que tener un don ni ser un genio. Demóstenes, Fred Astaire o Hitler, eran tres tipos bajitos y grises con grandes carencias. Los tres eran, eso sí, muy pesados y los tres se llevaron el gato al agua. Por eso se equivoca el PSOE diciendo que se alegran de tener un rival así. Subestimar al rival es darle por ganada la primera batalla.

Queremos políticos Amateurs

Fíjense qué cosas. El otro día Aznar vino como una estrella del rock a Zaragoza. Ayer, Felipe González estuvo hablando más de una hora y media llevándose a la gente de calle. Mientras tanto, los políticos en ejercicio hacen lo que pueden. El uno, Zapatero, ni viene y el otro Rajoy, hizo lo que pudo. Tenemos políticos de medio pelo. No hay más que verlos en los mítines. Leyendo papeles de un modo cutre, sin sentir, sin transmitir, sin meterse a la gente en el bolsillo, sin usar, al fin y al cabo, la oratoria, que debería ser una de sus armas. Uno diciendo que los brotes verdes son de Marihuana. El otro, ministro él, mete la pata hasta el fondo hablando de asuntos de seguridad y la otra, la joven Leyre Pajín, dice hoy que cuando Zapatero presida la Unión Europea, el mundo vivirá un momento histórico con un líder como Obama y otro como Zapatero, progresistas los dos, qué majos, en el poder del mundo. Terrible. Queremos políticos profesionales, es decir, no profesionales. Los queremos Amateurs, que significa que aman lo que hacen.

Publicidad barata

Tenemos que ir acostumbrándonos a este tipo de cosas que ahora les cuento. Es lo que tienen las vacas flacas. El Gobierno va a obligar a poner un cartel de tres por cuatro metros junto a cada una de las obras que se hagan con el Fondo Estatal de Inversión Local. En ese cartel tiene que quedar claro que la obra se hace con dinero del Gobierno de España. Rajoy, esta mañana, en una reunión con alcaldes del PP en la que no estaba Gallardón, ha dicho que todos los carteles puestos uno detrás de otro ocuparían ochenta kilómetros. También ha dicho que cuestan treinta millones de euros que podrían usarse para gasto social. Probablemente, Rajoy tenga razón en quejarse. El Gobierno de Zapatero gasta en publicidad con la misma alegría que la Coca-cola. Sin embargo, en el fondo del asunto, aparece lo de siempre. Los políticos hablan de millones de euros como quien habla de paquetes de pipas. Aún no tienen la sensibilidad necesaria para ponerse en la piel del ciudadano. Eso sólo se consigue estando en el barro y me temo que nuestros gestores no han estado en el barro nunca.

Vender la moto

 Se ha publicado por ahí y después se ha desmentido, que Rajoy está trabajando con un grupo de expertos para que le ayuden a mejorar su imagen pública. Lo cierto es que no le vendría mal a él y a su partido. Tal y como están las cosas, queda claro que el líder del PP no consigue ilusionar al electorado. Las encuestas no dan muchas esperanzas, con crisis, con Magdalena Álvarez y con todo lo que ustedes quieran. Al PP le falla la imagen y transmite una sensación de liderazgos firmes, un poco caciquiles, que invitan a reírse de la llamada democracia interna de los partidos. Fíjense en el PP aragonés y verán. Es todo como la Biblia. Aznar señaló a Rajoy. Rajoy señaló a Rudi. Rudi señaló a Plantagenet y a Beamonte. Hubo congresos, hubo elecciones internas y en todas hubo un solo candidato. Mal asunto. Queda claro que en este mundo hay que vender mejor la moto.