Creer

Los Reyes Magos nos han demostrado un año más que siguen siendo la sal de la Navidad. También nos dejan claro que los niños siguen siendo muy importantes y que la sociedad, afortunadamente, no deja de preocuparse por ellos. Además, nos han recordado que tener fe en algo es una suerte, pero que para tener esa suerte hay que querer tenerla. Cuando uno tiene doce o trece años se dice “ya no cree” y se pierde mucha parte del encanto. En cambio, si el niño es pequeños, se dice “cree” y surge la magia, no sólo en él, sino en todo su entorno. Creer no es cosa de estúpidos ni de ingenuos, puede ser el primer paso para empezar a cambiar. Creer suele ser el primer paso para hacer algo grande.

Navidad

La Navidad es la celebración del nacimiento de Jesucristo en el portal de Belén como el Ramadán es el noveno mes del calendario musulmán, conocido  por que los musulmanes realizan un ayuno diario desde el alba hasta que se pone el sol. Después, está el listo -suele ser filósofo, historiador o sociólogo- que nos dice que hace cuatro mil años ya se celebraban las saturnales el 23 de diciembre y que Krishna era el hijo de una virgen y no sé cuántas cosas más. Parece que hay a mucha gente que le molesta que otros celebren la Navidad y quieren llenar todo de palabras vacías y de buenos deseos absurdos. No hay más que mirar los adornos, las felicitaciones y las costumbres que poco a poco se nos van colando. A veces, se echa de menos el respeto de los más cercanos. A veces, uno piensa que se respeta más lo que no se conoce que lo que piensa el vecino. Navidad es Navidad como Ramadán es Ramadán. Después, que cada uno haga lo que le dé la gana.