OPEL Figueruelas mira con envida a RENAULT Valladolid

No hemos salido en los telediarios. Los segundones no tienen hueco en el informativo de las tres. Sólo sale lo importante de verdad y la planta de Figueruelas no lo es. Lo que se lleva es Renault en Valladolid. Ahí han estado Zapatero y Sebastián firmando un acuerdo que asegura el futuro de la empresa para unos cuantos años. Mientras tanto, aquí, hemos conseguido rascar trescientos puestecillos de nada, pero no logramos cortar la hemorragia que nos llevará a una muerte lenta. Así funcionan los organismos; primero fallan unos órganos y después se muere todo. El consejero de Economía del Gobierno de Aragón sale a decir que le parece muy bien la carta que han redactado los sindicatos y que la apoya. Así que ya lo saben, una vez más, a Zaragoza la defiende su gente y a Opel-Figueruelas, sus trabajadores. Los políticos llegan siempre tarde y mal.

La manifestación contra Magna

Nos la han vuelto a colar como han querido. Ahora resulta que el malo es el empresario, el que va a meter un montón de dinero para hacer que nuestra industria de Figueruelas siga siendo viable. Nos han tomado el pelo. El único que tiene poder para hacer cambiar de opinión a un empresario es el político porque maneja el dinero y puede calmar el hambre de deslocalización del empresario multinacional. Pero no. El político se coloca detrás de la pancarta y protesta contra no se sabe qué. Los sindicatos tragan. La gente traga. No se dan cuenta de que el enemigo está entre ellos, dándoles la mano y palmaditas en la espalda. El único personaje español capaz de negociar de tú a tú con Magna se llama Zapatero y ni está ni se le espera. La única persona capaz de negociar con Magna en Alemania se llama Angela y se apellida Merkel. Y sabe lo que hace.