Mundo caramelizado

Señoras y señores, vivimos en un mundo caramelizado. No se fíen de nadie cuando escuchen a los políticos y a los periodistas. Desconfíen. Traduzcan. Se acercan las elecciones europeas. Se acerca el día internacional del Medio Ambiente. Se acerca el día internacional de los archivos. La vida se está convirtiendo en una especie de cocina moderna en la cual no importa lo que te den de comer sino cómo se llame. Todo lleva envoltorios, todo está caramelizado, la cebolla, el apio y el salchichón. Perdemos referencias rápidamente. La filosofía y la literatura desaparecen de los planes de estudio mientras gastamos nuestras fuerzas en discutir sobre Educación para la Ciudadanía. La televisión nos vende la moto y nosotros la compramos gustosos pagando el precio barato de la comodidad. Deberíamos pararnos un momento, bajarnos del mundo y sentarnos a reflexionar. Crisis por aquí, elecciones por allá, miedo a que nos echen. Nos pasamos el día diciendo eso de «con la que está cayendo» sin saber que la felicidad no depende de eso. La última superviviente del Titanic ha muerto hoy. Se llamaba Millvina Dean. Ya nadie podrá contar en primera persona que hay vida después del hundimiento.

Lo que es, lo que sería, lo que viene a ser

Me acaban de cambiar el suelo de casa. Voy a tratar de explicar unas expresiones que se usan cada vez más y que me encantan:

Lo que es: Quiere limitar un campo concreto de acción cercano. Por ejemplo: «lo que es ebanistería y pintura lo hacemos nosotros». 

-Lo que sería: quiere limitar un campo concreto de acción lejano. Por ejemplo: «lo que sería pintura y contrachapado, te lo tendrían que hacer otros».

-Lo que viene a ser: limita un campo de acción futuro, pero con cierta cercanía o posibilidad. Por ejemplo: «te costaría cuarenta mil duros, lo que viene a ser mil doscientos euros».

-Todo lo que es: hace referencia a una totalidad. Es el superlativo de «lo que es». Por ejemplo: «todo lo que es chapa, pintura y acabado».

-Lo que viene siendo: se refiere a una acción que es habitual en el tiempo. Por ejemplo: «pondremos un rodapié alto, lo que viene siendo nueve centímetros».

Co

Hoy quiero hablar sobre la palabra CO y sobre los que la usan. No sé si se han fijado, pero esto es Zaragoza y estamos rodeados de gente -sobre todo jóvenes- que no paran de utilizar la palabra de dos letras co. «Co, cállate, co». «Co, que me rallas, co». «Co, que buena esta la Vane, co». Co, es un vocativo, es decir, un caso que se utiliza para identificar el nombre al que se dirige el hablante. Todos estamos expuestos, por lo tanto, a ser cos. En vez de decirnos «Hola Juan», nos pueden decir «Hola Co».

Echen oreja, está en la calle. Los que utilizan co lo hacen por que no necesitan más para entenderse, porque da fuerza a su expresión, porque se sienten integrados en un grupo al decirlo. Es un identificativo.

Sin embargo, los amantes del co no saben que se están perdiendo mucho, que hay ideas y conceptos que sólo pueden decirse con algunas palabras y que si no se tienen esas palabras en la cabeza, uno se queda un poco vacío. No saben que cuando dicen co, en cierto modo, están haciendo sonar al vacío porque co es el eco del vacío. Los cos no tienen la culpa de ser como son… La culpa la tenemos los demás, que no sabemos educar. ¿Qué es educar? Seducir con el ejemplo. ¿Está claro, co?