El duro público de Zaragoza. Ya pasaba en 1913

Sigo releyendo el libro de Julián Ruíz Marín Crónica de Zaragoza año por año. Es petróleo puro. Año 1913. Copio: «…triunfando decididamente el teatro de Benavente, con sus diálogos  fugazmente ingeniosos. Mefisto se avergüenza de la escasa asistencia de público:

Yo vi y sentí por ello / rubores en mi cara

que era la sala, estéril/ desierto del Sahara.

En Zaragoza el gusto/ perdiose tiempo ha;

a aquel que lo presente/ se gratificará».

Expo y Exposición

Estamos todo el día hablando de la Expo 2008. Quedan tantos días, llegamos o no llegamos, con bocata o sin él. Esa es la conversación diaria, el sonsonete con el que no paramos de dar la paliza. Hoy, si me permiten, vamos a dejar la expo para hablar de una exposición. Me refiero a la exposición de los Sitios de Zaragoza que puede visitarse en el Centro de Historia. Vayan, vayamos, a verla. ¿Para qué? Para saber quiénes somos, entre otras cosas. Para conocer lo que hicieron nuestros antepasados para salvar el cuello y la dignidad. Para conocer nuestra identidad. La identidad es algo más que un número. No somos la persona 25 millones y pico, eso es un cuento, una forma de tenernos a todos ordenados. La identidad es algo más que un carné.

Somos un milagro, el resultado de muchas causas, pero tenemos formas de conocernos. Hay más respuestas en el Centro de Historia que en Ranillas. En Ranillas hay más dinero. En cualquier caso, son exposiciones compatibles. Yo iré a las dos.