La Gala de la Academia de la tele

Triste, nostálgico por el incipiente apagón analógico, andaba ayer yo zapeando en la noche hasta que recalé en el segundo canal de la televisión pública y me di de bruces con una especie de gala de esas en las que se reparten premios. Era la gala de entrega de premios de la Academia de Televisión, esa que siempre le da premios a Cuéntame. La gala resultó lamentable. Mal hecha, mal presentada, los vídeos fallaron, los premios los daban un par de chicas mal disfrazadas por las mesas, Carmen Sevilla diciendo lo de siempre y Conchita Velasco recibiendo otro homenaje. Esta es la televisión que tenemos: unos tipos que dan premios que el año anterior recibieron y que el próximo contemplaran desde una mesa. Hay mucho camino por recorrer, mucho que mejorar y muchas historias que inventarse. No darle siempre al mismo rollo. Cuéntame huele a recalentado, igual que todas las series rancias de época con curas corruptos y salidos. Ya vale de lo mismo de siempre. Hoy llega el apagón analógico. Ayer, mientras sentía la vergüenza ajena de la gala de la Academia de la Televisión, pensé que quizá sería mejor que se apague el sistema analógico y que no se encienda nada.