Ya está

Ha llegado el día, el gran día, el día D. Se nota en el ambiente, se palpa, la Expo no se hace esperar más y ya está aquí. Han sido muchos años de esfuerzo compartido, ha sido el objetivo único, aunque, quizá no lo más importante. Lo importante ha sido, si me lo permiten, la unión, el hecho de conseguir un objetivo juntos. No es día para críticas ni para medallas. Es un día para disfrutar y para tener una conciencia clara de lo que se ha conseguido…

Ya hablaremos de lo que se pudo hacer mejor e incluso de lo que no se hizo, pero hoy no. Hoy es un día para disfrutar y para estar juntos. Es un ambiente curioso el que se forma en días así. Ayer estuve en el recinto Expo y la gente hablaba entre sí, era de esos días en los que es fácil ligar. Una vez más, se demuestra aquello que recordaremos también el domingo que, a fin de cuentas, a Zaragoza la defiende su gente.

 

Expo y Exposición

Estamos todo el día hablando de la Expo 2008. Quedan tantos días, llegamos o no llegamos, con bocata o sin él. Esa es la conversación diaria, el sonsonete con el que no paramos de dar la paliza. Hoy, si me permiten, vamos a dejar la expo para hablar de una exposición. Me refiero a la exposición de los Sitios de Zaragoza que puede visitarse en el Centro de Historia. Vayan, vayamos, a verla. ¿Para qué? Para saber quiénes somos, entre otras cosas. Para conocer lo que hicieron nuestros antepasados para salvar el cuello y la dignidad. Para conocer nuestra identidad. La identidad es algo más que un número. No somos la persona 25 millones y pico, eso es un cuento, una forma de tenernos a todos ordenados. La identidad es algo más que un carné.

Somos un milagro, el resultado de muchas causas, pero tenemos formas de conocernos. Hay más respuestas en el Centro de Historia que en Ranillas. En Ranillas hay más dinero. En cualquier caso, son exposiciones compatibles. Yo iré a las dos.

Nos la han pintado

Si les digo Visumaro, Geberico , Godegisilio, Gunderico y Genserico  les va a sonar a lista de los reyes godos o algo así, eso que te hacían memorizar no se sabe muy bien para qué hace unos años en las escuelas. El caso es que Visumaro, Geberico, Godesiglio y la madre que los trajo al mundo eran vándalos, reyes vándalos. Hoy, muchos siglos después, nos acordamos de ellos y los tenemos presentes porque unos vándalos con nombres más comunes han pintado la pasarela de Manterola, la del voluntariado y nos han dejado tristes porque esa pasarela era uno de los juguetes que más ilusión nos había hecho a los ciudadanos.

La verdad es que este tipo de cosas desaniman al ciudadano y le quitan la confianza en el sistema. Hablar de castigo suena mal, pero es lo que hay que hacer. Esta es mi propuesta: si pillan a alguien pintando la pasarela que lo pongan a limpiarla delante de todo el mundo y que pongan puestos de frutos secos para que la gente al pasar les pueda tirar cacahuetes. Será una atracción más.