Educación para la Ciudadanía

El Tribunal Supremo dijo el otro día que no cabe la objeción de conciencia ante la asignatura Educación para la Ciudadanía. Dicen que las votaciones terminaron 22-7, como un partido de balonmano con un marcador bastante holgado. La ministra Cabrera presentó un vídeo en internet dos días antes de que se conociera la sentencia. Habrá que preguntarle quién le dijo qué o si es adivina. La sentencia dice muchas cosas y nos lleva a reflexionar sobre el problema de la educación en España. En el fondo, es una maría que se puede descafeinar a gusto del profesor. Algo tendrá cuando la maldicen tanto unos y otros la quieren poner obligatoria. La religión no es obligatoria, pero esta especie de doctrina laica sí que lo es. Los que están en contra tienen ahora otra batalla pendiente, además de seguir poniendo recursos. Les toca coger los manuales y enseñar a la opinión pública qué es lo que falla en Educación para la Ciudadanía.