Deficientes sentimentales

Cada vez abunda más la figura del deficiente sentimental. No es una figura nueva. El deficiente sentimental existe desde hace muchos años. Este problema suele darse con más frecuencia en hombres, aunque no es genético. Antes, había deficientes sentimentales por defecto, gente incapaz de expresar sus sentimientos, que optaba por la firmeza y la dureza de carácter. Personas de aire marcial, de gesto inflexible y tono severo en la voz. Eran, al fin y al cabo, personas con una minusvalía, personas que tenían atrofiada una parte importante de su naturaleza, aunque lo disimulaban bien.

Ahora el deficiente sentimental lo es por exceso. Hemos pasado «de comandantes a Bustamantes». Ahora los deficientes no dejan de lloriquear y de contarnos cómo se sienten. La tele los fabrica a millares y los arroja ante los peligros del mundo. El sentimiento es algo muy importante. La sensibilidad también. Es como la mucosa. Es muy necesaria y hace su papel, pero enseñarla demasiado es una guarrería.