"Hacia el interior", letras de sopa

«Hacia el interior» es un ladrillo para construir una casa de papel. Es, también, un conjunto de pajaritas de papel desdobladas, planchadas y encuadernadas,  un calzador de sillones magnífico, un arma arrojadiza, un cuaderno de recortables y el libro más complicado para reseñar que uno pueda imaginarse.  Es también un catálogo de letras que han cobrado vida y quieren echar a volar. «Hacia el interior» es un libro preguntón, sorprendente y, aveces, acusador. Pregunta mucho al lector y, en ocasiones, lo hace de una manera incómoda. También sorprende porque se plantea el sentido mismo de la sintaxis y de la función de la grafía. Es acusador porque cada una de sus páginas nos llama ciegos, tontos, torpes, cínicos, engreidos, aburridos y cosas todavía peores a los que nos hemos asomado a su cuidado diseño y agradable papel. No sé qué es la poesía. No sé qué es la poesía visual. No sé nada y este libro me lo confirma y certifica como un notario de Pamplona.

El libro lleva editado ya una temporada, así que habrá que rebuscar para dar con él. Es lo que tiene hacer reseñas a deshora… Ya me perdonarán. Es la primera aventura editorial del sello Anorak que ha publicado también a Irene Vallejo y a Sergio del Molino. Dos grandes del panorama literario de aquí.

"Nosotros somos otros rollos"

Crónica de la parte literaria de la muestra de pop rock y otros rollos. 6 al 9 de mayo de 2010.

El coche americano que llevó al altar a Miguel Ángel Yusta el día de su boda está aparcado en la puerta de la Campana de los Perdidos. Es jueves 6 de mayo. Tarde. El recital ha comenzado. Me pierdo a Sarriá y a  Anais Pérez. Lee Forega, que brilla y enseña algunas fascinantes vergüenzas poéticas. Luisa Miñana, dulce, profunda y generacional, hace sonar voces ausentes que ponen la noche en su sitio. Eduardo Fariña coge su librito de poemas como si fuera un pajarillo recién caído del nido. Habla de lecturas agradecidas porque es humilde y no alardea de talento. Qué cosa más rara en este mundo.

Un silbido largo, mezcla de admiración y desenfado, nos avisa de que cada uno de los poemas ha terminado. Decir gracias al terminar significa “ya podéis aplaudir”. No decir nada significa “qué poco somos, reflexionad, malditos”. Me llevo a Forega y a Yusta en el coche. Me lo dejan todo perdido de humor y talento.

El viernes, David Mayor presenta la velada con pausa y profundidad, con todo el peso del mundo sobre su metro noventa. «Nosotros somos otros rollos», dice al presentar y no es el único. El viernes es el día de los poetas. David rompe el hielo y recita tres poemas enormes como si le fuera la vida en ello. Después, Julio Espinosa nos apedrea a versos y da una lección de intensidad a la hora de recitar. Espinosa invoca a grandes poetas chilenos y nos convoca a conocerlos el 29 de mayo en la Feria del Libro. Jesús Jiménez tiene una raja inquietante en su taza de té y tiene también un perro poeta. A Pilar Peris le ha impactado el poema y nos lo dice a todos con su voz dulce y su segura dicción de maestra. “He preparado esto para vosotros”. A Rodicio le encantó y Rodicio es un tipo sensible, porque lo suyo es algo más que poner cubatas. Loli Bernal se esconde tras los folios y recita poemas de otros con ternura hasta que saca el as en la manga de su texto en el que habla sobre una cadena de montaje. Magia.  Fernando Sanmartín sale al escenario con la idea del menos es más y un gesto de feliz resignación en la cara. “El poeta se asoma en la narración. El narrador se asoma en la poesía”. Cuatro hachazos y vuelta a la banqueta. Es el turno de Rafael Luna. Antes de salir, sugiere que bebamos todos un poco más. Luna es el buen salvaje haciendo poemas. Luna habla de Forega, el poeta que tutela sus andanzas, y se pregunta “¿de qué museo ha salido este tío?”. Rodicio sube la música y el ambiente bulle. Se escuchan cosas terribles, profundas, insondables en algunas mesas de la Campana de los Perdidos.

El sábado es el día de la presentación de libros más larga del mundo. El Ayuntamiento pone una toma de corriente, mesas y sillas. Nada más. La toma de corriente está muy lejos. Las sillas y las mesas también. La empresa de sonido se olvida de los escritores y se deja los cacharros en Cuarte. Empezamos bien. Hay problemas, pero tengo un amigo: el inspirado. Telas, alargaderas, idas y venidas. Amenaza lluvia. El resultado no está mal, aunque parecemos una secta peligrosa. De fondo se escucha a un grupo político decir que el pleno empleo es posible. Un buen día para las utopías. Ana Muñoz, la escritora más joven, abre el acto cantando con el gran Luis Cebrián. La gente se acerca. Una manifestación de caceroleros pasa por ahí. Empieza a rodar la idea más tonta y absurda que he tenido en los últimos meses, pero de ideas tontas también se vive. Y de ilusión. Montalbán está por ahí merodenado en silencio. Es su cumpleaños y se mueve como un espía entre las columnas de independencia. Escuin y su gente llegan. Las gafas de sol de Escuin guardan un secreto. Eva Hinojosa, que sigue buscando la felinidad, habla de ese capricho que se llama Toponimia Nimia.  Desfila algún otro proyecto eclipsado como el de José Gabarre y el Sr. James hasta que llega la luz oriental de Beatriz Pitarch con su Chador Azul. Es, quizá, el primer momento de magia de la jornada. Beatriz sabe cómo se vende un libro. No en vano lleva tiempo haciendo bolos y este se lo merendó.

Después, Pilar Bellé y Marian Rebolledo presentaron la revista Aragón en Portada como dos estudiantes en celo. Compren Aragón en Portada. Solo cuesta un euro. Y llegó Antón Castro… Primer llenazo de la mañana con uno de los grandes de la cultura aragonesa. El escritor gallego estuvo listo y pidió a Luis Cebrián que hiciera su versión de Cass para caldear el ambiente. Después, leyó unos cuantos poemas, firmó algún ejemplar y aquí paz y después gloria. Por allí está el militante Octavio en un prudente segundo plano apoyando la jugada.  No sabe que le voy a plagiar su sistema de crónicas con negritas provocaegos. Ni se lo digo. Seguro que me deja.

El sicólogo Carlos Hue, un tipo feliz y consciente, arrasa con su «Pensamiento emocional: un método para el desarrollo de la autoestima y el liderazgo». El público entregado lo pasa bien y termina fundiéndose en un abrazo. La moda de abrazar, ya saben. Tellerda puede estar aquí o allá. “Historias de Tellerda” es el libro de José María Morales Berbegal, el superventas del mes en la librería París. Al terminar la fiesta, José  María vuelve a pasar por ahí. Iba a un concierto de la Ronda de Boltaña y tenía un negocio importante entre manos. Nos ayudó con las sillas. Gracias.

Llega el momento duro. Son las dos y cuarto de la tarde. José Luis Aramendia, el hombre que se escapó de una novela de Baroja, habla ante dos personas sobre el erotismo en el románico. Los miembros de piedra erectos seducen a una de las dos personas del público y se entabla una conversación interesante. Es el momento más mágico del día, más romántico, más absurdo e imposible.

Entra en escena Olifante. Trinidad y su gente. Sin complejos, con oficio y sabiduría empiezan a sacar sus libros de las cajas. David Pandadetolos es un ser superior. Si hubiera mil tipos como él, el mundo sería más bello y algunos viviríamos del cuento. Olifante desgranó su catálogo con oficio y tranquilidad hasta que llegó el momento de presentar el “Idiota entre las hierbas”, el nuevo libro de Dolan Mor. El tímido poeta lee algunos de sus versos. Al perro poeta de Jesús Jiménez parecen gustarle. Alguien pasa por ahí y pregunta si somos de algún partido político.

-Más o menos, señora.

A Dolan le costará recuperarse de esto, pero lo conseguirá. María José Castejón está preparada y Conchita Miguel viene con ella. “El manantial del ciervo” es un libro que bien merece una jota. María José es una escritora especial. Dice lo primero que piensa y ama a su padre. Conchita tiene un nombre en el mundo de la jota, pero no le tiembla el pulso ni la voz cuando canta la jota escrita para el libro de su amiga. Más cosas: “Hay un tipo en Zaragoza que ha escrito un libro de mil páginas. Paren. Siéntense y escuchen”. Valtueña habla, responde a mis preguntas. El libro que publica el innombrable es una bestialidad y se hará un hueco en el panorama porque lo merece. Menudo desfile. Llega Bolea y aquello se llena como por arte de magia. Bolea dice que le sobran adjetivos y que hay que quitarlos. Quiere acción en sus novelas y no necesita describir el brillo de la mirada de nadie. Le va bien así. Lo mejor no es eso. Lo mejor es que me presenta a su madre con la ilusión de un principiante.

Se está haciendo de noche. Herminio Lafoz, acompañado del señor Manuel Baile de la editorial Comuniter presenta la revista de pensamiento contemporaneo. Tela. “Voy a emborrachar a estos”, me dice al terminar.

Vuelve Gómez Milián y cuando recita llena el auditorio. Qué cosas. A la gente le gusta escuchar música y poemas. A la gente no le gustan los ladrillos, los rollos ni las chapas. Han aparecido por ahí cuatro señoras cultas que se grapan a las sillas de la primera fila. Intervienen, compran libros y hacen muchas preguntas. Se identifican como maestras.

Llega la luz, la luz de Sipán. El tipo con más talento. El tipo que te pasa la mano por el lomo cuando lo necesitas. El tipo de la maleta de madera llena de libros. Sipán se sienta y les cuenta a las cuatro señoras y a algunas personas más que tiene libros mágicos. Óscar Sipán tiene proyectos que asustan y toda la luz del mundo en su presencia. Le abrazo unas cuantas veces para ver si se me pega algo. José Vicente está merodeando por ahí esperando a un muerto que al final llega y que espera resucitar en la campana. Es un muerto sueco simpático y tímido que lee el prólogo de su obra porque a pesado no hay quien me gane.

Las diez de la noche. Han pasado por ahí Serrano y Tajahuerce rumbo a su cita con poesía para perdidos. Se acabó. Ellos tienen la poesía, yo tengo al inspirado.

El domingo termina el asunto en la campana de los perdidos donde Víctor Guiu besó a una calabaza, Enrique Cebrián tuvo el don de la ebriedad, Ana Muñoz definió el talento reconociendo que le da envidia no haber escrito algún poema ajeno, Carmen Ruiz confesó que el error roncaba a su lado, Choos puso la magia, Luis Cebrián, el arte y Gómez Milián el oficio, el cariño, el talento y su inexorable crónica que deben leer aquí. Gracias a todos los que pasaron por ahí, a los participantes, a Manolo Forega que me facilitó listas de poetas y autores y al apoyo de la Asociación Aragonesa de Escritores. Sin ellos no hubiera funcionado esto. Gracias.

El Ayuntamiento de Zaragoza tiene un chollo con sus ciudadanos y espero que lo sepa

El Ayuntamiento de Zaragoza tiene un chollo con sus ciudadanos. Al menos, en el área de cultura y me temo que en el resto también.  Asistimos durante esta semana a la muestra de Pop Rock y otros rollos, un evento cultural de un calado impresionante que se va a realizar sin un duro de presupuesto. Una entidad llamada Iberbox ha puesto algo de dinero para gastos de sonido y lo demás es gratis porque los locos que lo hacen, los organizadores, músicos, escritores, artistas, poetas y demás gente que participa no cobran ni un duro.

Por otro lado, el Ayuntamiento aprobó en pleno una iniciativa ciudadana que pedía una noche blanca en Zaragoza. Ya saben, una noche con todos  los museos abiertos, juerga y cultura bajo la luna. Tampoco hay dinero para una iniciativa tan interesante que tiene apoyo ciudadano y que logra el consenso de los grupos municipales. Pero la idea saldrá adelante porque unos cuantos locos lo quieren, porque quieren hacer cosas en su ciudad y para su ciudad.

Pero… ahora viene lo bueno: llegará el momento de promocionar la candidatura de nuestra ciudad a Capital Europea de la Cultura en 2016. Quizá cuele la iniciativa, quizá no. La pregunta está clara: ¿Quién se llevará entonces la pasta? Hagan  sus apuestas.

¿Salvará la cultura al comercio?

¿Salvará la cultura al comercio? ¿Salvará la cultura a la ciudad? Esta es la pregunta que me hago hoy escuchando al consejero Aliaga. Parece claro que el comercio se va del centro, que la pequeña droguería, el colmado y los ultramarinos no van a poder con los grandes centros comerciales. También parece claro que nos vamos a vivir a Valdespartera, Arcosur y lo que se tercie, que el centro no nos interesa y se va llenando de inmigrantes y de oficinas. Ante este panorama, llama la atención el papel que algunos quieren darle a la cultura. Queremos potenciar el casco antiguo con movimientos culturales y está bien. Un centro de la ciudad lleno de actuaciones y exposiciones puede estar bien. Pero la cultura, no nos engañemos, va donde va el dinero y donde va la gente. Así que nos vamos a encontrar un panorama divertido en los años que se acercan. A ver qué pasa.

Cultura y urbanismo se dan la mano

Ayer fue un día importante para la cultura en Zaragoza. Puede que haya comenzado una nueva temporada en la música de Aragón. El consejero de Cultura y Grandes Proyectos, Jerónimo Blasco, alias Messi, firmó un convenio con la asociación de salas de música en vivo por el cual se va a permitir a una serie de bares programar música en directo sin todos los impedimentos que había antes. Urbanismo y Cultura se dan la mano en la figura del señor Blasco, amigo personal del alcalde y uno de los artífices de la Expo. Quizá sea un antes y un después en la música aragonesa. Nos alegramos. Sin embargo, hay que tener cuidado. Media hora antes, se presentaba el Roscón Rock, una iniciativa de los músicos de aquí con tradición y raíces en la cultura de la ciudad. ¿Por qué se hacen dos cosas a la vez? ¿Falta de coordinación? ¿Falta de interés? Además, hoy hemos conocido el túnel del oliver, un nuevo lugar en el que se puede hacer música sin molestar a nadie. Parece que esto de la capitalidad cultural del 2016 va a servir para algo.