Recorta tú, que a mí me da la risa

José Ángel Biel, el hombre con quien no debo meterme, pero lo hago, dice que es el Estado el que tiene que hacer un mayor esfuerzo para recortar su gasto y con ello el déficit. Las Comunidades Autónomas, mantiene el vicepresidente, no deben recortar tanto porque llevan entre manos asuntos esenciales para la sociedad. Biel cae en el error de obviar que las Comunidades Autónomas, su estructura, sus instituciones y sus funcionarios son también Estado Español. Más allá de precisiones terminológicas que tampoco están de más, debemos preguntarle a Biel cuánto va a costar el Observatorio Aragonés de las Comarcas que se constituirá la semana que viene y que va a estar formado por un jefe de servicio de Desarrollo Comarcal, que ejerce de presidente, dos funcionarios de la Dirección General de Administración Local  y treinta y dos técnicos en representación de las comarcas. Tampoco estaría de más ver si se puede recortar algo de este curioso pastel de las comarcas que supone la creación de una red de poder y clientelismo que, muy probablemente, acabará convertida en maraña. Biel está por encima del bien y del mal y dice aquello de “Que recorten ellos, que a mí me da la risa”.

Contra la crisis, publicidad

Contra la crisis, publicidad. Seguramente, habrán visto un vídeo que dice que esto lo arreglamos entre todos. Es una iniciativa que viene de empresas grandes y cámaras de comercio y que busca ayudar en lo más importante, en la confianza. Una idea interesante. Si viniera del Gobierno, la pondríamos más verde, pero siendo una idea privada, nos parece un gesto digno.  Por lo que se ve, el Gobierno está en una crisis profunda. Algunos ministros no se hablan, la vicepresidenta está enojada, unos se pican con otros. Así que por mucha publicidad que se haga, lo que nos llega de los dirigentes es triste y contraproducente. Una forma difícil de lograr la ansiada confianza.

Por otro lado, hoy sabemos que Zaragoza se va a gastar un dineral en promocionarse fuera para lograr subir las cifras de turismo. Otra vez, publicidad. Debería estar prohibido que las instituciones pasaran de unas cuotas razonables de publicidad. Eso sería muy interesante, porque no es su cometido hacer publicidad sino gobernar y dirigir. La publicidad ya se la dan los periódicos, las radios y el telediario. Y gratis.

Ayudas para el paro, no para el trabajo

Tenemos ayudas para el paro. No tenemos ayudas para el trabajo. Las prestaciones de los cuatrocientos euros van a continuar. Las políticas de promoción del empleo no se ven en el horizonte. El empleador, el empresario, lo tiene complicado para mantener los puestos de trabajo que lleva a sus espaldas y rara vez se plantea incrementar el número de asalariados. Los sindicatos asoman la cabeza desde dentro del cascarón y empiezan a decir que se está haciendo poco, al menos aquí en Aragón. Hoy ha estado por aquí Cándido Méndez, al que le vamos a poner una casa en Zaragoza, y parece que los sindicatos se han animado. El Acuerdo Económico y Social para el Progreso de Aragón -AESPA para los amigos- no avanza. Los sindicatos han dicho que se firmó aquello para quedar bien, pero que no se sabe nada del Gobierno. Ayer habló un Julián, el Buey, y hoy ha hablado otro, el Lóriz. Buey y Lóriz, Comisiones y UGT dicen lo mismo: el Gobierno de Marcelino Iglesias no sabe no contesta. Está desaparecido en combate.

Hablar sobre la crisis

Seguimos en crisis. Los políticos lo van disfrazando como pueden, pero el año se presenta complicado, abierto al ingenio, un reto para los que le dan al coco y un problema para los que chupan de la borrega. Me llama la atención la cantidad de conferencias, mesas redondas, simposios, salones, charlas, ruedas de prensa y demás soflamas que se hacen sobre la crisis. Estoy haciendo una colección de los títulos que llevan las diferentes representaciones teatrales, por llamarlas de algún modo. Por ejemplo, ayer, Cándido Méndez, secretario general de UGT dio esta charla en Zaragoza: “Alternativas a la crisis: reflexiones para un tiempo de cambio”. Debería estar prohibido hablar sobre la crisis en estos tiempos. Sería más divertido. Tendríamos que ser supersticiosos como los toreros y al que nombre a la bicha, darle un par de collejas. Seguro que nos iba todo mejor, nos apañábamos antes y seguro que también le cerrábamos el chiringuito a más de un sinvergüenza.

Ante la crisis, entretenimiento

Seguro que ya han oído hablar de la crisis del año 29 en Estados Unidos. Son inevitables las comparaciones con lo que estamos viviendo y la conclusión es que esto no es para tanto, aunque hay que tener cuidado. Hoy me quiero fijar en el New Deal, el plan que puso en marcha el presidente Roosevelt para salir de aquel tremendo pozo y alguna de sus ramificaciones. A principios de los años 30, como parte de este New Deal,  Roosevelt diseñó un proyecto llamado Federal Art Proyect, que proporcionó trabajo a gran cantidad de artistas. Pintores como Pollock, escritores como Faulkner, o géneros como la novela negra y el cine negro, empezaron a tener su espacio e identidad y acabaron logrando una relevancia insospechada. Roosevelt –pese a la ley seca- era un tipo listo y tenía claro que las épocas de crisis demandan entretenimiento. Uno se pregunta qué ha cambiado en el mundo para que nuestro concepto de entretenimiento sea ahora tan chabacano y el dinero público dedicado a cultura acabe siempre en las mismas simas. También, es interesante reflexionar sobre el concepto de cultura. Nos matamos por ser capital europea de la cultura y nuestros argumentos son el dinero y los edificios. Yo pensaba que la cultura la generaban y la consumían las personas.

Vuelve a subir el paro

Las cifras del paro vuelven a golpearnos con fuerza. 2274 desempleados más en Aragón. Algunos dicen que en este mes es algo habitual. Crece el número de desempleados y crece la preocupación por la evolución de la economía en el año que viene. Dicen que viene negro. Además, la encuesta del CIS, tan fiable y oficial como siempre, nos dice algunas cosas interesantes. Los del voto útil no tienen ganas de votar y los dudosos de izquierdas tampoco se acercarían a las urnas si hoy hubiera elecciones. El PP está por encima del PSOE en intención de voto y parece que no le hace daño lo de Valencia ni la patética lucha de Madrid. Pero lo más interesante en la encuesta del CIS es que la preocupación de los ciudadanos sitúa a los políticos en cuarto lugar, por encima del terrorismo. Eso es un reflejo de la desconfianza que inspiran tantos casos de corrupción. En Zaragoza, algunas voces dicen que Expo Floralia 2014 peligra. Belloch ha dicho que tiene que salir y que los partidos deben decir ya si lo apoyan o no. Menudo plan tenemos. Menos mal que mañana viene José Blanco a darnos una buena noticia.

Cuando el paro se acerca

Hay una reacción natural que se entiende cuando te toca de cerca. Es la de la reacción ante el paro o el miedo a perder el empleo. Tiendes a culpar al de al lado, después al jefe, luego al sistema y, al final, a la situación de crisis y, por tanto y porque no te queda otra, al que está en el Gobierno. Cada vez está más claro que va a ser la crisis la que va a mandar a Zapatero a la oposición y va a poner a Rajoy en el poder. Es la inercia. También, produce rabia ver personajes como el presidente del Gobierno de Aragón, Marcelino Iglesias, el hombre que ni siente ni padece, salir a apuntarse el tanto de la negociación con Magna. Eso sí que resulta un pelín indecente en estos días complicados que nos tocan vivir, pero aquí nunca pasa nada y el marcelinismo –esa forma de vivir tranquilamente la vida- se nos pega hasta los huesos.