«Comeré piedras si es preciso»

Mari paz tomás

       Mari Paz en su «despacho» de la plaza del Pilar
 

ENTREVISTA// Mari Paz Tomás se queja y sobrevive. Ha decidido luchar. Tiene un contencioso con un banco. Ha pertenecido a muchos movimientos y asociaciones. Ahora está con el 15M. 

 

-¿Por qué te has unido al movimiento 15M?  Por mi libertad. Eso no tiene precio. Comeré piedras si es preciso, pero la libertad es maravillosa. Estuve antes en la Asamblea de Parados, pero el 15M tiene más fuerza. Dos años antes del 15M, tuve un sueño en el que veía a mucha gente acampada. Se ha cumplido.

-¿Sueles tener sueños premonitorios? Sí. Ahora veo con frecuencia un puente que vibra y que se cae. Creo que es la pasarela de la Expo. Tiene malas vibraciones. Queda advertido.

-¿Qué más movimientos sociales te interesan? Estoy muy vinculada a la CNT porque es independiente y liberal. No trabaja con el dinero del contribuyente. Hacemos acciones reivindicativas muy divertidas. No nos hace caso casi ningún medio de comunicación. Ahora, parece que nos prestan más atención porque estamos ayudando mucho con los desahucios.

-¿Qué opinas de los sindicatos mayoritarios? Son basura.

-¿Por qué? Ellos comen langostinos y nosotros comemos lo que podemos.

-¿Qué es para ti la dignidad? Poder pagar mis deudas y comer.

-¿Crees en la política? No. Soy apolítica y atea.

-Pero crees en los sueños y en las visiones. Tengo poderes telepáticos. Los descubrí por amor. Ayudando a los demás me ayudo a mí misma. Los teléfonos móviles se parecen mucho a la telepatía.

-¿Quién tiene la llave para cambiar el mundo? Los ciudadanos. Hay que reinventar el campo, la ganadería y la artesanía.

-¿Y qué pasa con el comercio y la economía tradicional? Está muy feo. Yo antes vendía collares y bisutería que traía de Italia, pero ahora es imposible competir con los chinos. Yo también tengo que comer. En algunos chinos de mi barrio no me dejan ni entrar… Menos mal que hay algo de economía sumergida…

-Cuando eras pequeña, ¿qué soñabas ser de mayor? Artesana. Soy tauro. Eso me define mucho.

-¿Se ha cumplido el sueño? Ha cambiado. Ahora quiero ir a Roma a juntarme con mi amor. Es la ilusión de mi vida, pero no hay dinero. El tarot me ha dicho que en abril lo veré.

 

Adiós, Juan Alberto

Belloch y la Maña. Fernando Esteso y su hijo artista. Matamoros detenido unas cuantas veces. Roldán y su pareja rusa pasean y se dejan ver en buenos restaurantes. Becerril en su puesto. La Muela bien, gracias. Notivoli en el café de los artistas comparte barra con Perico Fernández.  Zaragoza cortada por la mitad. Nunca más la Ofrenda de flores pasará por el paseo de la Independencia. Decían que este paseo era el salón de la ciudad, pero los niños han montado en él el tren eléctrico y los mayores ya no pueden utilizarlo para sus cosas. Las manos de Belloch cogen un bolígrafo y hacen unos números que suman nueve mil. Las manos de Belloch se posan en los senos de la Maña ante el gesto divertido de Mari Cruz Soriano. Es la imagen de la otra crisis, de la decadencia, del recorte y del más de lo mismo. Las manos del alcalde, afanadas últimamente en la restauración de muebles, tocan chufa en el busto de la Maña. Dice que está en el templo de las mil puertas, en el inmenso palacio erigido en honor de la burocracia que llamamos seminario, pero no está ahí. Las manos de Belloch dicen adiós como el Rey Gaspar en la cabalgata. El alcalde que hizo cronista de la Expo a su rival político, hace ahora pregonero a quien tiene el deber de informar y criticar su gestión. Belloch el mago, el escapista, el “tocador” de señoras. El mejor político de Aragón, el que supo ir a buscar votos a la acera de enfrente, el que no fue sectario y el que tuvo una visión grande de Zaragoza y creyó en ella, está cansado. Aunque Izquierda Unida se deje el alma por llevarle el botijo y Chunta diga no, pero sí, Belloch no tiene más ganas y se va. Le deja, por cierto, el tomate a su mejor no amigo. El mejor político de Aragón ha dejado de serlo. Arden un par de contenedores en algún barrio. Anochece en Zaragoza.

 

Cuando a sus Señorías les parezca bien

Cuando a sus Señorías les parezca bien, pueden ir constituyendo el Gobierno que hace ya unas semanas decidimos los ciudadanos en las urnas. Cuando tengan un minuto, los salientes pueden ir dejando de ejercer su poder caduco y pueden, si son tan amables, dejar de aprobar pliegos de contratación a última hora que el Gobierno entrante deberá revocar o comerse con patatas.  Si no es molestia, podrían pensar en el doble gasto de trabajo y dinero que esta actitud supone. Si a sus Señorías les parece bien, no estaría de más que se dieran un poco de prisa en empezar a trabajar porque de ustedes depende el empleo de miles de personas que ahora están paradas, agazapadas en la mata, asustadas o afilando el cuchillo y diciendo por lo bajo el famoso “¿qué hay de lo mío?”. Miren las cifras y verán la triste realidad: mucha gente depende en Aragón de quien manda en el Pignatelli. Si, después de asegurarse el subsidio de paro de sus compañeros o mantenerse el sueldo en un nivel medio alto,  tienen un rato para pensar en el ciudadano al que hace unos días ustedes llamaban votante, pueden darse prisa en empezar a trabajar, en convocar concursos, oposiciones, plazas en educación y sanidad y tantas otras cosas. Parece ser que necesitan todavía unos días para cerrar sus pactos a cal y canto. Sabemos también que los salientes van a cobrar hasta final de julio y que, salvo honrosas excepciones, casi ningún alto cargo ha pedido su cese después del resultado electoral. Después de que se forme el gobierno, hay previstos diez días para tomar posesión, así que nos plantaremos en agosto. En ese mes no trabaja nadie, aunque dicen los entrantes que sí que van a trabajar. En cualquier caso, en septiembre hablamos de lo tuyo, de lo mío, de lo nuestro y de lo vuestro. Cuando a sus Señorías les parezca bien.

A igual a A

Comparar no es explicar. Ocultar no es informar. Comunicar no es gobernar. El argumento de la comparación nos persigue. Mejor que en 2004. Por encima de la media europea. Mejor que Italia. Cuando usted mandaba. Comparar no es explicar, señores gobernantes. Comparar es comparar. Necesitamos que nos expliquen la realidad política sin tanta comparación porque no tenemos todos los datos y no podemos confirmar lo que escuchamos. Al final, todo se acaba reduciendo a la fe. Y uno prefiere, por ejemplo, creer en la Santísima Trinidad –que ya es bastante- que en la otra Trinidad o en cualquiera de sus compañeros de gobierno. Nuestros políticos, incapaces de convencer con datos, tensan su labor de gestores hasta colocarla al nivel de la adhesión inquebrantable. Siempre has sido azul, sigue siéndolo. Siempre has sido rojo, no cambies. Cree.

Comunicar no es Gobernar, aunque se empeñe el canonizado Rubalcaba. Comunicar es comunicar. Hay una obsesión por comunicar en el actual Gobierno. Quince portavoces. La casa sin barrer. Comunicar es importante, pero gobernar es otra cosa. Gobernar –ya vale de tonterías- es gestionar recursos, voluntades y compromisos. Gobernar es casi siempre, más ocultar que informar. De eso sabe mucho el actual y pluriempleado secretario de organización del PSOE, quizá por eso esté en ese cargo. Fíjense si oculta bien la información que ni Biel ni su esposa sabían nada del nombramiento. Marcelino el ocultista. ¿Dónde está el Presidente?, nos hemos preguntado más de una vez durante esta legislatura.  ¿Y la economía? Bien, gracias. No somos ingenuos: está claro que los movimientos que ha hecho últimamente Zapatero no están pensados para combatir la crisis. Están encaminados al objetivo único del político vocacional: lograr la permanencia en el poder.

Publicado en Heraldo de Aragón el 2 de noviembre 2010

Observatorios

Mi columna del Heraldo.

Los observatorios están de moda. No me refiero a los astronómicos, pensados para mirar hacia arriba como los de Monegrillo o Javalambre. Hablo, más bien, de mirar hacia abajo. El pasado mes de julio el Gobierno creó mediante Real Decreto, el Observatorio del Empleo Público. Tal y como están las cosas, algunas voces preguntaron para qué sirve un ente de este estilo. La norma responde: “para realizar diagnósticos en materia de recursos humanos, analizar la situación del empleo público y formular propuestas y recomendaciones de actuación”. Y ¿no es esa la labor cotidiana de los políticos y de sus numerosos asesores?, se sigue preguntando uno. Aún más: ¿habrá llegado a Aragón esta curiosa y ambigua moda? Sí, ha llegado. Ahí van algunos ejemplos: Observatorio de Investigación e Innovación, de Consumo, de la Sociedad de la Información, de Violencia contra la mujer y de las Comarcas. Por cierto, la comarca de las Cinco Villas también tiene su observatorio económico. Uno empieza a pensar que estos órganos tienen truco. Dan idea de modernidad, parecen neutrales y permiten ganar tiempo a las autoridades con largos procesos que no suelen terminar en norma, ni en nada útil. Habría que recordar a estos amantes de la observación que la ley 30/92 de Procedimiento Administrativo impone la economía y la ausencia de duplicidad. Si un órgano es competente para algo, no debería crearse otro. Observar debería ser la labor cotidiana de un buen gestor, además de sacar conclusiones, tomar decisiones y ejecutarlas. En fin, llegados a este punto, propongo utilizar armas políticas y crear el “Observatorio Aragonés de los Observatorios Aragoneses”. El presidente sería yo —¡necesito el trabajo!—, la dotación económica elevadísima y el objetivo este: asegurarse de que estos órganos sirven para algo.

¿Y la confianza?

Hace mucho tiempo que nadie nos habla de confianza. Era en los principios de la crisis cuando se decía que lo que hacía falta era la confianza. Lleva un tiempo desaparecida en combate y parece que no se asoma por ninguna parte. La confianza se ha convertido en desconfianza, por supuesto, en miedo, en susto, en frustración de unos y en el “virgencita, virgencita, que me quede como estoy” de otros. Quizá la confianza vuelva algún día o quizá tenga que pasar alguna cosa extraordinaria. Se habla de convocatoria de elecciones anticipadas. Durán ha salvado hoy a Zapatero pero le ha dicho que convoque elecciones. Habrá que aprobar los presupuestos y si las cosas no cambian no habrá mayoría. Se habla de patriotismo, pero no se habla de confianza ya. Qué cosas.

Rajoy, haga algo

Hay una decisión que debe tomar el señor Rajoy cuanto antes en la que la mayoría de analistas y opinadores coinciden y que parece evidente: predicar con el ejemplo y poner a dieta a las Comunidades Autónomas en las que el Partido Popular gobierna. Además, Rajoy debe preparar su plan de austeridad y hacer una presentación digna en la que se pormenoricen los gastos y el ahorro que sus medidas producirían. Hay que pasar a la acción y no es momento de gestos, es momento de gestas. Si Rajoy quiere ser presidente, debe salir a la arena, echar un capote a Zapatero para que el toro no se lleve por delante a todo el país y demostrar que tiene grandeza, además de capacidad de cálculo político. Si Zapatero acaba en la enfermería, que toree entonces Rajoy y si no, que vuelva al burladero y espere su momento. Pero haga algo, carajo.