Creatividad: ideas para sobrevivir a tu jefe o a tu cliente

Este artículo está pensado para las personas que tienen ideas y creatividad, pero tienen jefes o clientes a los que siempre hay que convencer. Este artículo es para la gente que se frustra porque no consigue superar las barreras que le ponen las personas que toman las decisiones y que, por lo general, tienen muy pocas ideas y, a veces, «muy poca idea».

Convence a tu jefe, a tu entrevistador o a tu cliente. Consigue que no te digan frases como estas cuando la cosa va de creatividad:

-No lo veo

-No acabo de verlo

-No veo cómo esto puede ayudarnos

Puedes comprar a tu jefe unas gafas como las de la foto o puedes seguir los diez consejos que ofrezco a continuación basados en mi experiencia personal sobre asuntos relacionados con la creatividad.

 

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Pepe Gáfez y su frase característica: «qué mala suerte, chato».

Aquí van unas cuantas propuestas. Espero que te sirvan.

1. Elige a tu cliente

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¿En qué equipo quieres estar?

Es fundamental saber con quién quieres trabajar y lanzarte a conseguirlo. Hay quien distingue los siguientes tipos de clientes:

  • Pagafacturas
  • Clientes normales
  • Clientes inercia
  • Clientes con los que de verdad quieres trabajar

La idea es conseguir que el número de clientes vaya pasando del primer grupo al tercero. Si no eliges bien a tu cliente, el cliente acabará eligiendote a ti. Y será terrible.

Piensa con quien te gustaría trabajar y ponte a buscarlo.

En el caso de un empleo, el ejemplo también sirve. Hay trabajos que te ayudan a vivir y a pasar temporadas, pero uno siempre debe pensar cuál es el trabajo que de verdad querría tener.

2. Emociona a tu cliente

Mira esta imagen.

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En su vida pública, la Reina Sofía no se emociona nunca. Solo cuando va a abrazar osos panda. Si hubiera abrazado más osos panda y menos Borbones, habría sido más feliz, claro.

Todos los clientes tienen un oso panda. Hay que buscarlo y hay que tratar de encontrarlo. Algunos clientes solo tienen este oso panda: el dinero. Entonces, la cosa está más complicada. Pero muchos clientes están buscando cosas que ni saben que existen: reconocimiento de su público, notoriedad de marca, responsabilidad social, reconocimiento social, felicidad, imagen, etc.

Busca el oso panda de tu cliente y hazlo brillar (esto suena oriental o algo así, pero no lo es).

3. No vendas procesos

japon-330x219El proceso creativo está bien, pero a ti te pagan por el resultado. A tu cliente o a tu jefe no le importa nada que te fumaras algo y te viniera la iluminación. Le interesa que el resultado sea bueno. Por lo general, la creatividad no se entiende mucho en los cargos de dirección y de toma de decisiones. Intenta que tu trabajo se defienda por sí mismo. En ocasiones, hay ideas muy buenas y procesos muy interesantes que terminan en una imagen muy fea. El proceso no te salvará.

 

 

4. No te ates a las ventas

Las ventas son importantes. Son el origen del dinero, son las que mantiene el negocio, pero suelen ser problema del cliente. Si el cliente pone las ventas en tu mochila, no podrás con todo. Desde  el principio, el cliente debe saber que tú no eres su comercial. Debes tener algo de responsabilidad, pero no toda. Así que no vendas la moto. Tú no tienes que ordenar el almacén del cliente, ni tienes, en general, poder de decisión sobre el producto que vende.

Los malos jefes suelen echar la culpa a sus equipos de que la cosa no va bien.

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5. Explica tu trabajo

Es fácil de decir, pero difícil de hacer: tu cliente y tu jefe quizá no sepan qué haces y por eso no lo valoren. Manda correos electrónicos con frecuencia para que vean que estás vivo. Pide cosas. Muestra tus ideas. Da guerra. Es mejor pasarse que  no llegar. Es más fácil frenar a alguien que se pasa de frenada que hacer que un muermo se ponga en marcha.

Que no te ocurra como a Ra Paulette, que un buen día salió de su agujero y dijo: «llevo veinticinco años cavando unas cuevas que parecen una catedral». Haz que la gente se entere, por lo menos los que te pagan.

creatividad bajo tierra

Cuando tengas una buena idea, trata de formularla en una frase. Si lo consigues, puede que la creatividad sea buena. Aquí va un ejemplo:

Los dentistas se anuncian con muelas y tornillos cuando deberían hacerlo con sonrisas. 

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Todos los ejemplos que vemos arriba sugieren dolor, sufrimiento, anestesia, endodoncia, sacaperras, etc.

Mirad en cambio este tan sencillo: ¿veis la sonrisa?  La idea viene de Montalbán Estudio para Doctores Navarro.

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6. Lleva la iniciativa

por-delanteNo seas un muermo. No seas perezoso. Piensa por delante de tu cliente. Propón cosas, dirige el calendario.  Es más fácil frenar a alguien que va muy rápido o muy a lo loco que hacer que alguien que no hace nada espabile. Hay una frase muy interesante en el mundo de la creatividad: la gente no sabe que quiere algunas cosas. Es necesario ponérselo delante de las narices. Hay que ir por delante siempre, como la chica de la foto en la carrera de avestruces.

 

7. Habla en primera persona

Cuando hables de un proyecto, utiliza la primera persona. Eso hace equipo y el cliente lo valora. Muestra que te sientes parte del proyecto. Si no te sale decirlo, ni lo intentes. Quedará muy forzado.

Frases de ejemplo: «Tenemos esto en stock», «hemos vendido», «tenemos que mejorar», etc. Haz como Batman, que, gracias a Robin, pasó del yo al nosotros.

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8. Haz experimentos sobre creatividad

gaseosa-el-tigre creatividadSí, hay que hacer experimentos. Es interesante y sirve para aprender, además, alguna vez puede sonar la flauta. Pero no hay que hacer experimentos con los clientes y mucho menos en su nombre. Es conocida la frase «los experimentos, con gaseosa«, utilizada por políticos y creada por Eugenio D´Ors. Tenía razón. No se hacen experimentos con el Champán, sí con la gaseosa.

Hazte una web, métele plugins, quítaselos, haz acciones piratas para que Google te sancione o pon verde a algún gurú. Enreda, aprende, experimenta, vende algo online a ver qué tal se te da, pero hazlo todo en algún espacio tuyo. Dale, si puedes, el mejor aspecto y la mayor pinta de profesionalidad. Te ira mejor, claro.

 

9. No vendas al peso

bascula-vacasParece serio y parece profesional, pero vender al peso no tiene corazón. Hay empresas que ofrecen su trabajo como recetas de cocina:

  • Cuatro tweets al día.
  • Una publicación en instagram cada dos días.
  • Una pulblicación en facebook cada tres días.
  • Un artículo en el blog cada semana.

Esto es honesto y suena bien, pero le falta un espacio para la pasión, para la oportunidad y para la intuición. Hay que publicar más y mejor que en el ejemplo. Quizá no haga falta más, pero si hacerlo mejor. El cliente debe percibir interés, un interés real y efectivo por el trabajo que se está haciendo.

 

10. No vendas el canal

canal-suezLos canales están de moda y después se pasan. Una campaña no suele ser mejor por el canal en el que se hace. Una idea es buena o es mala. Las redes sociales están en constante cambio. Aparecen y desaparecen. Hay subidones y olas que vienen y van. Sin embargo, la idea tiene que ser buena. No servirá una idea mediocre que se sustente en el mero hecho de estar en un canal. No funcionará. No vayas con una barca hinchable al canal de Suez.

 

 

Podéis ver el contenido de este artículo más desarrollado en el siguiente vídeo de una conferencia que di en el evento Talenticc de Nett Formación en Etopía en octubre de 2016. Espero que os guste.

Marketing de contenidos: la teoría del yogur de coco

"No traigo un power point. Traigo un yogur de coco". El yogur de coco es el yogur que menos gusta. En el gusto por este alimento se puede aplicar el principio de Pareto: el 20% de la población lo ama y el 80% lo detesta. El banco de alimentos de mi ciudad está lleno de palés de yogur de coco. La teoría del yogur de coco sirve para ver si nuestra estrategia de marketing de contenidos va por buen camino. Es una parte esencial en cualquier estrategia de marketing online. ¿Qué tiene que ver el yogur de coco con el marketing de contenidos?

 

1. Marketing de contenidos: historias que hacen vender

yogur coco

¿Alguien que no sea fan de este envase?

 

Hablamos mucho sobre el marketing de contenidos. Las marcas se plantean contar historias para seducir a sus clientes. En el sector de las agencias de marketing on line, se abren blogs de todo tipo para poder redactar artículos que tengan que ver con la actividad que desarrolla el cliente y buscar así un buen posicionamiento para la marca. El contenido interesante y divertido te hace aparecer ante tu cliente como una marca atractiva que tiene algo que aportar y a la que resulta interesante escuchar. Me parece muy interesante la opinión de Lucas García, fundador de Social Mood y uno de los artífices del blog 40deFiebre en esta entrevista con Alicia Senovilla en Marketin tv donde define así el marketing de contenidos: "Ganar dinero haciendo contenidos. Punto".

a. A mí y a mi cliente

Existen profesionales que hacen un gran marketing de contenidos para ellos mismos. Saben posicionarse y venderse muy bien en redes y en buscadores. Ofrecen todo tipo de consejos y contenidos excelentes en sus artículos. Son CEO y Cofunder de empresas y puedes verlos en Linkedin con gesto interesante. Muchos de ellos son muy buenos. Pero lo importante no es cómo saben venderse a sí mismos. La pregunta es si sabrán hacerlo con los clientes.

b. Principales formatos del marketing de contenidos
 

El artículo sobre esta materia de Vilma Nuñez presenta una lista muy completa de los contenidos y de los canales de promoción de los mismos. Como puede verse ahí estos son los más destacados: fotos, infografías, vídeos, guías que funcionarán muy bien el redes sociales o en un blog. Los tutoríales, E-Books, plantillas, whitepapers, presentaciones (slideshare funciona muy bien), aplicaciones, juegos y webinars son también una buena opción.

Muchas agencias supervisan y redactan habitualmente una serie considerable de blogs de las temáticas más diversas. Aunque el arranque pueda hacerse con mucha ilusión, lo cierto es que los temas se agotan rápidamente y es probable que se caiga en la repetición y se termine en el aburrimiento. ¿Cuál es el problema?

2. Alejar el foco

Si, por ejemplo, llevamos el blog de una clínica dental, lo más habitual será hablar de tratamientos, precios, consultas y caries. Es poco interesante, limitado y con una relevancia dudosa. Será preciso convencer al cliente de que tenemos que alejar el foco y hablar, por ejemplo, de sonrisas. Eso convierte el contenido del blog en algo más atractivo. Imaginemos post de este tipo: "Las mejores sonrisas del cine", "Cinco propiedades terapeúticas de la sonrisa", "Sonrisas que cambiaron el mundo", "¿Es la sonrisa un buen arma para ligar?". Son títulos de artículos más sugerentes y atractivos que otros centrados en la prevención de la caries, los horarios de verano de la clínica o alguna oferta familiar para llevar a los niños a revisión.

¿Por qué el Yogur de Coco?

Porque es un buen ejemplo y porque es divertido. Genera debate. Se puede comprobar en cualquier grupo de personas. Una pregunta sobre este yogur desatará un debate absurdo en el que, seguramente, una mayoría lo odiará y una minoría lo defenderá a muerte. Además, un "contenido Yogur de coco" es un contenido que apasiona a un 20 por ciento del público. Es un contenido long tail, un contenido "de nicho". Y porque en el Banco de Alimentos de mi ciudad solo hay yogur de coco y eso quiere decir algo. Es un ejemplo suficientemente complejo como para simbolizar la aparente lejanía de foco, la valentía de argumentos y la confianza y complicidad con el cliente que en muchas ocasiones requiere una estrategia de contenidos.

En la siguiente captura de pantalla podemos ver algún ejemplo del foro mediavida.

cocoforo1

cocoforo2

 

3. El contenido es el rey PERO

Esta frase empieza a ser un estribillo cansino. Cada vez admite más matices. No hay que lanzarse a crear contenido a lo loco porque en la siguiente etapa está la frustración y el cansancio. Hay que pensar. Veamos algunos peros.

a. Esto es una República

El contenido puede ser el rey. Pero internet es una república. Y en las repúblicas los reyes no pintan nada. Hay otras normas y el público elige constantemente quién es el rey. Digamos que hay "elecciones"  muy frecuentemente.

b. El rey reina, pero no gobierna

La relación entre contenido y conversión es compleja. Que tú tengas el mejor blog sobre recetas no quiere decir que te vayan a comprar a ti los ingredientes. Es muy probable que vean tu blog, se lo estudien y se vayan a comprar tu producto a un lugar más barato.

c. Hay mucho magnicida suelto

El magnicidio no está penado en esta jungla en la que se mueven las empresas tecnológicas. A rey muerto, rey puesto. Tu contenido será el mejor un tiempo. Después vendrá otro a quitarte el puesto y con ello el tráfico y después la conversión.

d. ¿Quien elige al rey?

En cierto modo, todo es un espejismo. Creemos que el contenido lo elegimos nosotros, pero, como dice Chris Anderson en su libro "Economía Long Tail", la clave esencial de las empresas tecnológicas está en los filtros. Y el filtro por excelencia se llama Google. Así que podemos decir que al supuesto rey  nos lo propone  Google en su página uno de resultados. Así que, más o menos, vivimos en ua especie de teocracia. El dios Google es quien elige al rey.

 

4. Formulación de la teoría del Yogur de coco

El yogur de coco es un elemento interesante. Es un alimento que se sigue fabricando aunque es odiado y repudiado por mucha gente. Hay quien dice que sabe a colonia barata. Hay quien lo ama. Es un alimento pintoresco y polémico. El yogur de coco es perfecto para explicar lo que estamos tratando. La teoría del yogur de coco se formula así:

Si puedes hablar en el contenido de tu cliente sobre el yogur de coco y que no pase nada raro, lo estás haciendo bien. Tu cliente confía en ti. 

[piopialo ]Si no puedes hablar sobre yogur de coco en el contenido de tu cliente sin que pasen cosas raras, lo estás haciendo mal. Tu cliente cree que confía en ti, pero no está seguro. 

[/piopialo]

yogur coco yoplait

Mítico yogur de coco yoplait vía todocoleccion.net

Es cierto. Una estrategia de contenidos sobre cualquier temática con el foco bien alejado podría admitir un artículo sobre el yogur de coco y el cliente, el titular del blog, en el ejemplo anterior, el dueño de la clínica dental no debería sorprenderse. ¿Cómo hablar de algo tan raro sin que parezca que hemos perdido el juicio? Con imaginación y el foco alejado. Podríamos comparar al yogur de coco con personas que fueron despreciadas en un principio y que luego triunfaron como, por ejemplo, Michael Jordan o Fred Astaire. Podríamos hacer una comparación con personas que resisten en situaciones adversas y que se mantienen a lo largo de los años, la colocación estratégica del yogur de coco en los packs de muchos sabores también nos podría dar juego, por ejemplo. La importancia de las minorías, los gustos, la fuerza de la tradición, la resistencia al cambio y muchas otras ideas nos servirían para hablar del yogur de coco. ¿Por qué? Porque nos apetece y nos da la gana.

Respecto a la frecuencia de utilización de lo que podríamos llamar "contenidos yogur de coco", la respuesta es sencilla: miremos a los packs de yogures de sabores y veamos cuándo introducen una pareja de yogures de coco. Si nos fijamos, por ejemplo, en Mercadona, veremos que los meten en los packs de dieciséis yogures. En otras cadenas de supermercados lo hacen dos veces entre ocho. Y en algunas marcas, el yogur de coco va siempre aparte. Hay que ver qué tipo de marca es nuestro cliente y cuántos yogures de coco tolera. El ratio, podría ser, más o menos, este.

Solo nos queda hacernos dos preguntas: ¿Tenemos en nuestro equipo gente con la imaginación necesaria para hacer un ejercicio así? ¿Tenemos valor para hacerlo y clientes que lo entiendan?

Viva el yogur de coco, aunque yo lo odio.

5. El SEO y el yogur de coco

No podemos olvidarnos del SEO. Debemos ser visibles en Google. Si nos dedicamos a contar historias exóticas que no tengan mucho que ver con nuestro producto, no venderemos nada. ¿Cómo hacemos compatible el SEO y la teoría del yogur de coco?

De acuerdo. Alejaremos el foco. Hablaremos de asuntos periféricos al producto. Pero, si seguimos el ejemplo de la clínica dental, desde el punto de vista del SEO nos encontramos ante un hecho indiscutible: el público va a buscar las palabras "dentista" y "clínica dental" en Google. No va a buscar las mejores sonrisas de Hollywood cuando le duela una muela.  Ni siquiera buscará la palabra "sonrisa". Queda claro en este ejemplo de búsquedas del último año en Google Trends.

dentista sonrisa

Como puede verse, ya sabemos de sobra que las búsquedas en Google son  prácticas. Google quiere dar a sus clientes una respuesta certera y rápida. No los puede marear porque dar la mejor respuesta a una búsqueda es su negocio.  ¿Quiere decir esto que el marketing de contenidos y el SEO no tienen mucho que ver? En absoluto. Podríamos decir que se complementan muy bien.

A modo de curiosidad, ¿Qué pasará si miramos en Google trends las búsquedas en el último año de las palabras "marketing de contenidos" y "yogur de coco"?

marketing de contenidos y yogur de coco

¿Sorprendente, verdad? Parece que ambos conceptos están condenados a entenderse. Hay dos aspectos en los que tienen mucho que ver:

  • Hay excedente. Sobra yogur de coco, como sobra ruido, información, gente contando cosas. Aún así, ambos se siguen produciendo constantemente.
  • Los dos tienen un público selecto y exigente. El consumidor de marketing de contenidos no traga cualquier cosa. El consumidor de yogur de coco es un paladar especial.

En concreto, SEO y Yogur de Coco. ¿Cómo se complementan?

a. Long tail

Un buen marketing de contenidos puede generar un número importante de palabras clave long tail que acabarán dando a la empresa y a su soporte web un tráfico importante. Sabemos que las palabras clave long tail tienen buenos ratios de conversión. Es importante en este sentido la coordinación en los equipos de trabajo entre los SEO y los departamentos de contenidos. Aunque parezcan mundos alejados, cada vez más, un buen SEO debe pedir buen contenido de calidad a su departamento de contenidos.

b. Generación natural de enlaces

Un buen contenido hará que otros blogs y webs nos enlacen. Ello mejorará la relevancia y autoridad de dominigo de nuestra página y con ello, por supuesto, el SEO. Los últimos cambios en el algoritmo de Google han hecho especial hincapié en la necesidad de que los enlaces entrantes a la web se realicen de un modo natural. El márketing de contenidos se escribe pensando en las personas y no en Google. Paradójicamente, esto es lo que google quiere y no dominar el mundo. Todavía. (Ver artículo Seoficción: Google dominará el mundo).

c. Descubrimiento de nichos y oportunidades

El marketing de contenidos nos puede llevar a descubrir experiencias, personas o historias insospechadas que nunca relacionaríamos con un cliente. Puede hacer, además, que nuestras webs y blogs posicionen en palabras muy alejadas del producto que vende nuestra empresa pero en las que existe poco competencia.

Sin ir más lejos, la palabra clave que mejor posicionada está en este blog es "mis cojones". ¿Por qué? La utilicé en una de mis columnas breves de opinón difusa en la que utilizaba la marravillosa expresión "y mis cojones trenta y tres" y ha posicionado bien. A veces, pretendes dar autoridad a palabras claves como relojes especiales y es mucho más complicado.

Veamos otro ejemplo menos bizarro: una tienda de bebés hace una sencilla entrevista a una coleccionista y restauradora de Nancys con el objetivo de dar un contenido atractivo para su comunidad de fans formada por padres y madres jóvenes que pueden sentir nostalgia por las muñecas de su infancia. Surge un nicho y una oportunidad del siguiente modo:

  • El blog recibe un enlace de la marca Famosa.
  • El twitter de Famosa sigue a la tienda de bebés.
  • La tienda de puericultura se posiciona  en la palabra clave Nancy. Esto puede suponerle oportunidades que debe valorar.
  • La persona entrevistada recibe mensajes variados a través de las redes sociales de la tienda. El público de la tienda se siente acompañado y no siente que nadie le quiera vender nada.

 

Dejo aquí una microcharla sobre esta teoría que tuve la suerte de ofrecer en el Congreso Web 2015. Gracias. Es un pequeño esbozo sin mucha profundidad. Dura cinco minutos.

No puedo atenderte, estoy conciliando

No puedo atenderte, estoy conciliando. Cuarenta grados en verano. Ola de calor intolerable. El calentamiento global es un hecho. El que diga algo en contra de esto es sectario y tendencioso. [piopialo]Mercado medieval. Se acepta Visa. Tenemos un consejero de vertebración del territorio. La metáfora retorcida y estúpida se convirtió en cargo y habitó entre nosotros. Mirad, gente que piensa como yo. ¿A que tienen razón? Soy muy famoso, pero me sobra el tiempo para quejarme de las miserias de los demás. Emplata tu creación, tonto del montón. La cagaremos igual. «Además de verdad» es una expresión sorpresa que supone un hallazgo ingenioso e involuntario. ¿Te plantas ya con este hijo? ¿Te plantas ya con tu perro? ¿Tienes la hipoteca pagada? El Barça es un partido político. Mirad como toca esta chica la guitarra. No soy el más votado. No soy el más preparado. No tengo la mejor experiencia, pero os voy a dar lecciones de moral hasta que os canséis. Vengo a dar ejemplo. Ay, Pura, ni para la vuelta a la manzana estoy.

 

Selfi diodenal

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Foto hecha por @aalmadain en su cuenta de twitter

Nos fascina el lenguaje, pero no nos damos cuenta. Por supuesto, no le damos la importancia que tiene. Así que nos dejamos llevar y nos convertimos en cacatúas que repiten palabras de moda y que sienten una íntima necesidad de utilizarlas para estar dentro del rebaño. El reciente caso de idiotez colectiva en torno a la palabra selfi es un buen ejemplo. No nos fascina tanto el hecho de hacernos fotos con nuestras propias manos, como el hecho de poder ponerle un nombre a esa acción. Hay documentadas fotos de este tipo desde 1920. No es nada nuevo. Lo nuevo es la palabra. Nos gusta más poder decir “selfi” que la propia foto. Las redes sociales, jaleadas por los medios de comunicación, magnifican esta moda y hacen que las palabras fascinantes cobren un brillo y una capacidad de penetración social desconocida. Quizá, el precedente más claro de revolución de palabras fascinantes sucedido en España fue el protagonizado por Chiquito de la Calzada -hablo en serio- con su retahíla de vocablos imposibles, divertidos y desinhibidos. “Finstro”, “vaginal”, “diodenal”, “caídita de Roma” y demás locuras tomaron un protagonismo en la jerga popular que aún permanece en algunos casos. Lo queramos o no, así evoluciona nuestra lengua. De espaldas a sus raíces, expuesta a modas y a esperpentos amplificados.

Llama la atención el papel de algunas instituciones académicas como la RAE o la Fundeu que vienen después, como los observadores internacionales tras un terremoto, a dictaminar qué es lo que se ha salvado y qué se puede aprovechar tras el desastre. No es el momento de quejarse de la invasión de vocablos ingleses. Les invito a buscar el poema “Flash” de Daniel Orviz en internet, una historia brillante e inspirada construida con anglicismos que da cierto miedo y sorprende al mismo tiempo. No me quejo, digo. Solo observo desde mi mecedora y pienso. Estamos ante una gran oportunidad. Para comunicarse en varios idiomas nos van a ayudar las máquinas. Para utilizar bien el propio lenguaje no nos va ayudar nadie. Quizá la lectura y los buenos libros sean más modernos y tengan más futuro que muchas maquinitas que ahora nos deslumbran.

 

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Diez formas de no pagar por las bolsas de plástico del supermercado

No quiero bolsa. No quiero pagar por las bolsas de plástico. No quiero salvar el mundo con mis céntimos. Que lo salven las multinacionales y que nos den bolsas de cartón, biodegradables o lo que sea. Que lo hagan gratis porque necesitamos embolsar y llevar lo que ya les hemos comprado. Que lo repercutan en el precio del chóped. Pero, por favor, que no nos llamen idiotas. ¿Va a querer bolsa? Voy a querer vida.

 

[piopialo]Aquí dejó unos cuantos consejos para no pagar por las bolsas del supermercado[/piopialo]. Son fruto de años de reflexión y de trabajo. Algunos de estos consejos son evidentes y caen por su propio peso y otros requieren ingenio, desvergüenza y atrevimiento.  Sirva este decálogo como legado de mi obra y como llamada a la reflexión y a la lucha activa.

Diez trucos para no pagar por las bolsas de plástico

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El eslógan "La Reina Sofía que trabaje en el día" es todo un referente en el sector

1. Pedirla después de pagar: es un método muy rastrero y puede no funcionar si no consigues dar pena a la cajera o si te toca una cajera con mal humor, pero suele ser eficaz. Hay que pagar con tarjeta o con efectivo y fingir que no tienes más dinero. En el momento de ¿va a querer bolsa? deberemos fingir no escuchar o estar desprevenidos.  El momento "pasen por esta caja en orden" puede ser también muy útil para este primer truco, ya que es un momento de desbarajuste y de renuncia al contrato social y a la humanidad en el que "todo vale".

 

2. Coger las de la fruta: en algunas cadenas de supermercados, encontramos bolsas para coger la fruta a granel o la repostería Martínez (si hay niños delante díganles que coman cien piezas de fruta al día o más).
El procedimiento es muy sencillo: coger un buen puñado de estas bolsas y llevarlas en el bolsillo sin pudor cuando haya que pagar. En el momento de la fatídica pregunta "¿va a querer bolsa?" hay que responder con una rotunda negativa y sacar las bolsas de la frutería con cara de aquí no ha pasado nada. Son bolsas con poca capacidad y con la consistencia de la baba de un caracol tuberculoso, pero sirven para salir del paso.

 

Bolsas de plástico gratis en el Simply

Simply ofrece la posibilidad de mangar bolsas en la sección de frutería. La señora reflejada en el espejo me pilló.

 

3. Llevarlas de casa: esta es la opción más sencilla, también la más segura, pero desde aquí, no la recomendamos porque practicamos la beligerancia activa. En caso de que se opte por esta opción, es conveniente  llevarlas siempre llenas de migas de pan y volcarlas sobre la cinta negra de la caja registradora. Además, es muy interesante utilizar siempre bolsas de la competencia en el supermercado en el que vayamos a comprar.  En este apartado se incluyen los que llevan una bolsa de tela o elementos parecidos. Este tipo de personas merecen un homenaje. ¿De verdad vais por la vida con una bolsa de tela encima?

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Acrobacia sí. Bolsa no.

4. Llevarse todo en la mano: el orgullo es lo primero. No quiero bolsa, señorita. Me lo llevo todo en la mano. En este caso, hay que hace la compra con ojo y tener en cuenta las leyes de la gravedad y de la geometría. Hay que tratar de formar un paquete cuadrado. Pondremos abajo lo que pueda servir de base e iremos construyendo una torre que podamos portar en los brazos. Es complicado, pero, a veces, no queda otra alternativa. Nunca dijimos que no pagar por las bolsas fuera algo sencillo.

5. Usar carro de la compra: desde que el carro de la compra se ha convertido en un icono hipster, ahora cualquiera se anima a salir a la calle con él. Hasta hace poco, el carro de la compra tenía la misma consideración en el imaginario colectivo que las zapatillas de cuadros de andar por casa que llevan los viejos. Ahora parece que hay modelos nuevos con diseños atractivos y ruedas biónicas.  Si te atreves a hacer la compra con el carro de la compra, dejarlo atado como al perro, y llevarlo a tu lado como si fuera R2D2 (caramba qué buena idea, veo que no existe en internet) y tienes hueco en el balcón de tu casa para poner el carro junto a tu bici estática, enhorabuena. Eres mi ídolo.

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Con el estampado de esta tela se podría hacer un batín para Fernando Esteso

 

6. No me cobran si es de pescado: atención porque llegamos al caviar, a las excusa de maestro. Es cierto. En algunos supermercados, la cajera refuerza la bolsa de pescado (¿de qué coño está hecho el papel para envolver el pescado?) con una bolsa normal que no suele cobrar. Los auténticos purasangres se aferran a este uso y costumbre del derecho para reivindicar bolsas gratis siempre que han pasado por la sección de pescadería, aunque solo hayan comprado dos sardinas. Y muchas veces lo consiguen. Hay más cajeras colaboracionistas de lo que podemos pensar.

7. Comprar las de la basura y usarlas como bosas normales: si van a acabar siendo bolsas de basura, ¿por qué no pueden empezar siendo bolsas de la compra? Es así, las bolsas de la compra, acaban siendo las de la basura. Demos la vuelta al ciclo. Las bolsas de basura de pago, negras y con asas, que por lo visto no contaminan nada, son buenísimas. Comprémoslas y démosles un uso previo. Tendremos buenas bolsas de la compra y buenas bolsas de la basura a un precio justo.

Los inconvenientes pueden ser que la gente piense que lleves montañas de billetes por la calle o que tengas la extraña costumbre de subir la basura a casa en lugar de bajarla. Peores cosas se han visto. El más tonto, hace relojes de madera.

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Un tipo haciendo la compra del mes.

 

8. Usar cajas de cartón: sí señor. Esta técnica es brillante. La puso de moda sin darse mucha cuenta la cadena de supermercados Lidl, que empezó siendo un bazar y ahora quiere ser gourmet.  La gente utilizaba las cajas de productos que estaban a punto de agotarse o que se iban a tirar para llevarse la compra. Era una forma útil y bastante ecológica, recicladora y "sostestafable" (sostenible=estafa).   Hay una página de fans gloriosa llamada "Señoras que se llevan cajas de cartón por no pagar las bolsas de plástico del Lidl" de la que soy fan y recomiendo desde aquí.

9. Llevarte el carro o la cesta con ruedas hasta casa o hasta el coche:  "no quiero bolsa, me llevo el carro", esa sería la frase perfecta. Efectivamente, te llevas el carro a casa, lo metes en el ascensor, descargas todo en la cocina y, si has metido un euro, lo devuelves y si no, tú verás. Hay peñas de pueblo, locales y miles de antros en este mundo en los que un carro metálico de la compra queda la mar de bien.

carrol lleno

Las ruedas del carro tienen vida propia y lo sabes

 

Si has aparcado cerca, también puedes llevarte el carro sin ningún problema. Hay un problema en el caso de que el suelo esté hecho de baldosas demasiado rugosas. El carro de la compra hará un ruido horrible y te transmitira una vibración que parecerá una descarga de mil voltios en tu cuerpo. Da igual. Aguanta. Cualquier cosa antes que pagar por las malditas bolsas.

10. Hacer la compra on line o gastar lo necesario para que te lo lleven a casa: Manda huevos, pero es así. Si haces la compra on line, no te cobran por las bolsas y, además, las llenan muy poco. Cómo se nota que tiran con pólvora del rey. ¿Y la ecología? ¿Y el continente ese hecho con bolsas? En este caso no importa. Está claro que lo que importa es el dinero.

 

Ahora, para finalizar, podría hacer una reflexión sobre la ecología, las directivas europeas, el engaño y la incoherencia y por qué pagamos el pato los usuarios finales, pero he quedado extenuado y quizá lo haga otro día.

Se agradecen aportaciones, fotos, sugerencias, militancia, apoyo y lucha.

Nuevas aportaciones

Este artículo está teniendo bastante debate en otros foros que casi no controlo. Me llegan algunas ideas para ampliarlo. Las voy poniendo aquí. Muchas gracias.

11. Coger las bolsas de plástico para el paraguas de Mercadona: Mercadoona, Mercadona.  Así es. Además del affarie Clave Ochenta, que ya descubirmos hace tiempo, Mercadona tiene sus fisuras y entre ellas está la siguiente que nos manda Fran Gil:  ¡Bolsas de plástico gratis para proteger el paraguas! Son estrechas, pero resultan perfectas para meter el pan, unas latas, la botella de aceite y dos puerros gigantes. ¡Regaláis bolsas para que no os moje el suelo, bandidos, pero no las regaláis para meter la butifarra! Aquí podéis ver una compra pequeña metida en una de esas bolsas

bolsas de plástico para paraguas en Mercadona

Guarde aquí su paraguas y lo que surja

 

12. El casco de la moto: esta noticia ha salido varias veces en Meneame, donde ha tenido cierto debate y en donde me han llamado de todo, hasta fulano e impresentable. Qué poco sentido del humor.

impresentable

Precisamente, otro de los usuarios de esta plataforma, llamado hayunasopaenmimosca, nos da algunas ideas que rozan la paranoia y nos quedamos con esta. Hasta que tengamos una foto propia, utilizamos  la siguiente que procede de la web 123 autos. En cierto modo, lleva la compra incorporada: sandía nacional, pieza. La verdad es que el gesto de llevar el casco apoyado en el brazo con la cinta que va en la barbilla puede ser muy trendy. Las de Sexo en Nueva York llevan el bolso así. A ver si lo ponen a la venta en alguna ferretería online.

casco modelo sandía

"Sandío" es un gran insulto de Mortadelo y Filemón

 

13. Meterlo todo en el carro del bebé: brillantísimo consejo aportado por David Carreras. Este consejo debería estar entre los primeros. Está lleno de sentido común, pero, hasta que no lo vives, no lo entiendes. Es cierto; cuando te toca ser padre, te das cuenta de que en el carro de tu hijo cabe todo. Si es preciso, llevarás a tu hijo en brazos y reclinarás el asiento, pero la compra tiene que caber en el carrito como sea. Hay gente que utiliza hasta el arnés de seguridad para abrazar bien los congelados. Eso ya va por gustos. La parte más capaz suele ser la de abajo. Algunos modelos, como el carro de la foto que hay más abajo, tienen bolsas pensadas para la compra. ¿Alguien está pensando en procrear para no pagar por las bolsas de plástico? ¿Puede este consejo desencadenar una serie de embarazos insospechada como el gol de Iniesta en la final del Mundial? Todo puede ser.

carrito para no usar bolsas de plástico

vende esta bolsa bajo el calificativo de "universal". Me encanta. Bolsa universal.

 

14. Utilizar las bolsas que dan en el gimnasio para guardar el bañador: suma y sigue. Una conocida cadena de gimnasios ofrece la posibilidad de secar el bañador en una máquina centrifugadora fascinante. Además,  si el bañador no está del todo seco, en estos gimnasios puedes coger bolsas de plástico para meterlo. Fuentes de toda solvencia cercanas a este blog afirman haber utilizado estas bolsas en más de una compra y, habitualmente, como bolsas de basura. Mirad la foto. Se me cae una lágrima.

bolsa plastico metropolitan

¿Qué entendemos por "uso racional"? Pues eso, hacer la compra.

15. Las bolsas de la repostería a granel también pueden ser una opción.

Afortunadamente, nuestra lucha, unida al ingenio, no tienen fin. La repostería "de garrafón" que ofrecen muchos supermercados nos ofrece unas bolsas parecidas a las de la fruta, aunque no similares. En ocasiones, llegan a ser hasta más consistentes. Además, hay menos gente merodeando y es sencillo llevarse un buen puñado sin dejar sospechas. En la foto se pueden ver bolsas "gratis" de la bollería industrial a granel de Eroski.

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Bolsas gratis en la bollería de garrafón.

 

16. Las bolsas para la ropa sucia de los hoteles decentes. 

Aportación inteligente de J. B. Los hoteles siempre ofrecen bolsas de plástico, muy recias y con asa, para guardar la ropa sucia. Si le echamos morro, podemos rascar una por cada noche en el hotel. Si hay buffet, además, la estancia nos puede salir más que rentable. Desayuno, almuerzo y comida más bolsas de plástico. Suma y sigue. Que no pare la fiesta. 

Seguimos abiertos a nuevas ideas. Si tienes alguna propuesta, no dudes en dejarla en los comentarios. 

Podemos

Podemos. Podemos podar. Podemos entonces. Presente de imperativo del verbo podar. Primera persona del plural. Podemos el gasto público de una vez y el endeudamiento crónico y cancerígeno. Podemos las ramas secas del populismo y las baratijas del panfleto. Podemos sin miedo a los mangantes. Podemos a los que indultan sin vergüenza alguna. Cortemos el grifo a los que no merecen nuestra confianza. Pero, por favor, seamos exigentes con nosotros mismos. Aprendamos a diferenciar al corrupto del resto. Honremos al trabajador honrado. Podemos la ignorancia y el comentario destructivo fácil. Podar es un arte. Podemos. Podar es el proceso de recortar un árbol. La poda puede incrementar el rendimiento del fruto. Se emplea para obtener fustes más rectos y con menos ramificaciones, por tanto, de mayor calidad.  Poda tú. Pode él. Podemos nosotros. Hay algunos, quizá los más viejos del lugar, que siguen agazapados con la convicción de que todo volverá a ser como antes. Los jóvenes deben decirles que no, que esto ha cambiado y va a seguir así. Podemos el eslogan facilón que sirve tanto para encumbrar a Obama, como para que la “Roja” gane el mundial o para que algunos equipos de fútbol consigan quedarse como estaban, aunque ahora lo llamen  “salvación”. “Sí, se puede”, decían. “¿Qué se puede?”, pregunté. “Calla y grita”, me respondieron. Y me marché a mi casa. El dinero público se sigue gastando en mecanismos inventados para mantenerse en el poder. Los extremos de los demás nos asustan y no miramos los nuestros. Podemos poco a poco la renovada monarquía y su Casa Real. Quedémonos con lo justo por ahora. Cuñados, yernos, marqueses, condesas y demás tropa que vayan buscando un trabajo digno que los haga felices y los aleje poco a poco de las revistas y la sopa boba. Es el tiempo de la poda.

Punto Radio Aragón deja de emitir

Hoy he recibido la llamada en directo de Vicente Alcaide. Me ha pedido que dijera algunas palabras en antena en el último Protagonistas Aragón de la historia de Punto Radio Aragón. Lo he hecho con mucha ilusión y alegría. He tratado de ser optimista y he invitado a Vicente a estar agradecido. Le he dicho que lo mejor de un programa de radio son los colaboradores. Las despedidas deben ser alegres y divertidas.

Estoy agradecido a Punto Radio Aragón por la oportunidad que me dio de dirigir el programa de la desconexión de las 19 horas. Lo pasé bien, aprendí mucho y conocí gente increíble. Dejo aquí un indicativo de mi programa como recuerdo. Mucho ánimo a todos los trabajadores de esta emisora. La vida se abre camino.