¡Espabila, Aragón!

Espabilad ciudadanos de Aragón. Los vecinos catalanes van en serio. A Zaragoza la defiende su gente, pero ¿quién defiende a Aragón? Mientras nos entretenemos hablando de tonterías y riéndonos de nosotros mismos, otros no paran de moverse.  Espabilad miembros del gobierno. Dad la cara, haced algo que resuene. Sed firmes. Montad una exposición itinerante sobre la Corona de Aragón. Salid en las noticias defendiendo la historia. Recordad que hay paro, reformas, crisis, corrupción y otros asuntos más importantes. Espabilad miembros del PAR. No nos llega claro vuestro discurso. Se ha difuminado. No nos enteramos de qué es Aragón ahora para vosotros. Espabilad miembros de CHA. ¿Sois más aragonesistas o independentistas? Parece que os hace gracia la izquierda catalana. ¿Defendéis Aragón o el nacionalismo en general? Espabilad miembros del PSOE. No sabemos qué pensáis del PSE. No sabemos si os duele el trato que nos da Cataluña. Espabilad miembros del PP. Tenéis la sartén por el mango. Dad la cara. Escuchad a los que saben de esto. En este periódico escriben algunos. No parezcáis ultras, sino gente culta. Los pregoneros de las Fiestas del Pilar, los compañeros de Oregón TV, son hasta el momento los únicos que han dado la cara y han obtenido cierto eco en los medios de difusión masiva. Por ahora, son los únicos que, con el pasaporte del humor, han hecho desempolvar una pizca de orgullo. Hace falta desmentir  mensajes como los que ofrece la Generalidad Catalana en su página web en la que dice, entre otras afirmaciones curiosas, que Cataluña fue un reino, la Casa de Barcelona anexionó Aragón en 1137, y el «rey de Cataluña» Jaime I el Conquistador creó los «Países Catalanes». Noticia a noticia, titular a titular, la moral de la tropa va disminuyendo y la inventiva catalana va dejando poso. No es solo historia. Es futuro. Es rasmia, también. Es necesario un cambio de mentalidad. Solo hablamos del agua, de desdoblar carreteras y de las comunicaciones por el Pirineo. Nos hemos convertido en teóricos de la utopía. Cuando de verdad necesiten el agua, se la llevarán. Cuando quieran pasar por el Pirineo, pasarán. Mientras tanto, aquí estamos. Mirándonos las caras.

Se busca oposición 2

Hay muchas formas de hacer oposición, pero yo distinguiría entre la de verdad y la de a medias. La de verdad se hace buscando el desgaste, dando guerra en todos los terrenos, no sólo en los oficiales. La otra, que es por cierto, la que estamos viendo en Aragón, se hace para cumplir la papeleta y para quedar bien. Por ejemplo, aún no sabemos qué piensa el grupo popular en el Ayuntamiento de Zaragoza sobre el tranvía. En las elecciones querían el metro, pero ahora, no sabemos qué quieren. Ni una pregunta, ni una objeción. Nada de nada. Además, a muchos ciudadanos no les hace ninguna gracia el tranvía. Parece que Belloch les viene grande.

En las Cortes, tres cuartos de lo mismo. No sabemos mucho sobre lo que opina la oposición sobre el nuevo modelo de financiación autonómica. Sabemos que se quejan de que Marcelino no habla de algunos asuntos. Si quisieran “liarla” desde la oposición, la liarían. No son tan tontos. Para eso está la calle, los plantes y hasta las caceroladas. Pero, por lo visto, no conviene.

¿A qué juega CHA?

Chunta Aragonesista ha iniciado una campaña de recogida de firmas para pedir que quiten la bandera de España que se ha colocado junto al justicia de Aragón. Dicen que no se respeta la pluralidad de sentimientos con símbolos como este. Empecemos a dudar: ¿Hasta qué punto es nacionalista este partido? ¿Es tan molesta la bandera de España para una persona aragonesa? ¿De qué va este juego?

Chunta ha sido hasta ahora un partido cercano a los problemas del ciudadano y simpático en sus dirigentes. Con iniciativas como esta, el partido se aleja de los problemas reales y se vuelve antipático al ciudadano de a pie, que ya está escaldado de ver en los telediarios cómo otros nacionalismos desprecian la bandera española. Con acciones como esta, el partido aragonesista empieza a jugar una ruleta rusa que puede llevarle al enquistamiento político y hasta la autodestrucción. Que no se engañe nadie, en Aragón no somos tontos y no vamos a tragar con el veneno del nacionalimo mal entendido. ¡Ahí va! Si estamos en mitad de las fiestas… Y yo hablando de estas chorradas.