El centro comercial

«La ciudad mediterranea ha muerto. Viva el centro comercial». No es una frase mía, es de un gurú de la arquitectura y el urbanismo. Va a ser cierto. Basta con mirarnos a nosotros mismos. Viva la concentración. Viva el mogollón. Viva la masa. Viva el aprisco. Viva el corral. Nos gusta comprar entradas, hacer fila, ir hacia donde todos van. ¿A la Expo? ¡Pues a la Expo! Faltaría más. Caminamos por la expo los zaragozanos del siglo XXI.

EN el centro comercial te venden camisas, relojes y comida. EN Ranillas, te venden países. Venden Argentina, Kuwait y Emiratos Árabes. La Expo, a fin de cuentas, es un gran centro comercial. Ya no vamos al centro de la ciudad a buscar tiendas, ni cines, ni rincones con algo de magia. Ahora vamos a grandes edificios en los que no llueve, ni hace calor, en los que hace la misma temperatura los 365 días del año. Edificios en los que tenemos comida, cine, Zara y Mango, es decir, todo lo que tristemente necesitamos para vivir.