Los progresistas más conservadores

Se quejan los sindicatos de que les están dando cierta caña  últimamente por muchos motivos. Parece que se manifiestan en muchos ámbitos y contra muchas cosas, pero no acaban de ponerse en contra de nadie. Es decir, están un poco tibios. Además, no le están dando nada de guerra al Gobierno y eso es sospechoso. Al secretario General del UGT, al señor Méndez lo han llamado en la prensa “el cuarto vicepresidente”. Dicen que tiene más poder e influencia que algunos de los miembros del Gobierno. La situación es rara, ya que los sindicatos están muy callados con el gobierno y echándole la culpa al empresario por sistema. Las bajas cotas de afiliación parece que no les quitan legitimidad ni representatividad. Los sindicalistas no aceptan reflexionar sobre su función, financiación, ni sobre su futuro. Los sindicalistas son los progresistas más conservadores que hay.

La manifestación contra Magna

Nos la han vuelto a colar como han querido. Ahora resulta que el malo es el empresario, el que va a meter un montón de dinero para hacer que nuestra industria de Figueruelas siga siendo viable. Nos han tomado el pelo. El único que tiene poder para hacer cambiar de opinión a un empresario es el político porque maneja el dinero y puede calmar el hambre de deslocalización del empresario multinacional. Pero no. El político se coloca detrás de la pancarta y protesta contra no se sabe qué. Los sindicatos tragan. La gente traga. No se dan cuenta de que el enemigo está entre ellos, dándoles la mano y palmaditas en la espalda. El único personaje español capaz de negociar de tú a tú con Magna se llama Zapatero y ni está ni se le espera. La única persona capaz de negociar con Magna en Alemania se llama Angela y se apellida Merkel. Y sabe lo que hace.