Longanimidad

Vamos a hablar de una virtud que está bastante olvidada, entre otras cosas, porque su nombre se parece bastante a «longaniza» y así no hay futuro. Hablamos de la «longanimidad», que es la grandeza y constancia de ánimo en las adversidades. También se entiende como benignidad, clemencia, generosidad. Necesitamos mucha longanimidad nosotros, los ciudadanos y también los políticos para juntarnos de una vez todos y hacer frente a la crisis.

El Gobierno ha hecho públicas las balanzas fiscales. Explican la diferencia que hay entre lo que una Comunidad Autónoma aporta al Estado y lo que éste le da a ella. La balanza de Aragón está equilibrada, por cierto. ¿Qué quiero decir con esto? Que el Estado se comprometió a publicar las balanzas y nos parece muy bien, pero que este es un mal momento para empezar a mirarse al ombligo y a denunciar agravios comparativos. Habría que remar todos en la misma dirección, con grandeza y constancia de ánimo ante las adversidades, es decir, con longanimidad.