Cambien de canal

Una vez más, les invito a cambiar de canal cuando les hablen del señor austriaco que hizo tantas animaladas con su hija y que está siendo juzgado estos días. Les invito a respetarse y a quererse a ustedes mismos y a los que vean la televisión en su compañía, tal vez, su pareja o sus hijos. Les animo a estar por encima de los vendedores de carnaza, de velocidad, de prisa, de mercancías y de insatisfacción. Les animo a pensar siempre primero en las víctimas de los actos terribles de las personas. Les recomiendo cambiar el morbo por la piedad y el odio por el perdón. Les recuerdo que todos somos capaces de hacer muchas animaladas y de que nuestra debilidad debe privarnos de juzgar y de condenar a la ligera. Les invito al silencio, a pensar. Les recuerdo, por último, que las víctimas de este ser humano al que llaman ‘monstruo’ tienen derecho a ser felices.