Aborto otra vez

Usted está leyendo está columna con unos cuantos prejuicios. Uno de ellos es colocarle una etiqueta lo más pronto posible a su autor. Si usted está de acuerdo con lo que lea aquí, es muy probable que recomiende el artículo o que haga algún comentario positivo. Si, por el contrario, el contenido no le parece bien, su umbral de indignación estará muy por debajo de lo habitual y quizá pueda usted tomar alguna medida como el insulto, la carta al director o el mensaje en contra. Otro de los prejuicios que usted tiene es creer que los que no piensan como usted están equivocados. Además de eso, piensa que ningún grupo político con mayoría está legitimado para hacer cambios significativos en esta materia. De hecho, a usted le resulta increíble que pueda haber una mayoría de españoles que apoye a los que no piensan como usted. También está convencido de que nadie puede obligar a otra persona  a hacer determinadas cosas y que nadie tiene derecho a tomar ciertas decisiones por otro. Seguro que usted tiene una idea más o menos clara de qué es persona y qué es personalidad y también estoy seguro de que usted está convencido de que el problema que da título a esta columna es algo más que un asunto político para bien o para mal.  Llegados a este punto tengo que decirle que, esté en el bando que esté, si cumple lo que hemos dicho anteriormente,  usted se parece peligrosamente al bando contrario. Vayamos sacando conclusiones para terminar: el prejuicio es algo que va antes que el juicio. El ruido, las excomuniones y el panfletismo  no dejan hueco a la ciencia. Estamos encasquillados. Tenemos la obligación de profundizar en un asunto tan grave que no está resuelto y que no se resolverá ni con dogmatismo ni con frivolidades. Yo ya he empezado a estudiar. Etiquétenme si quieren.

Pablo Pineda y algunas lecciones para la vida

Hoy ha sido un día afortunado e importante para mí. He conocido a Pablo Pineda, la primera persona en Europa que teniendo síndrome de down ha logrado sacarse un título universitario. El protagonista de la película “Yo también”. Ha sido en el congreso de jóvenes con valores titulado “Lo que de verdad importa”. Pablo ha dado una conferencia llena de sentido del humor y de ternura. Ha contado su vida, sus problemas, sus éxitos y sus fracasos. Después, he tenido la fortuna de hacerle una selección de las preguntas que han hecho por escrito algunos de los mil quinientos jóvenes que estaban allí. Pablo ha respondido a todas. Me quedo con estas tres frases:

-“Si mi madre hubiera abortado yo no estaría aquí y ella se habría perdido muchas experiencias conmigo”.

-“El valor que más me importa es la amistad”.

-“No me gusta que me llamen subnormal, ni retrasado porque no lo soy”.

Pero, sobre todo, me quedo con el momento en que Pablo, recordando a un amigo de los de verdad, se ha emocionado y se ha echado a llorar.

Un concejal se da de baja del PSOE por la ley del aborto

Europa press

El concejal del PSOE y segundo teniente de alcalde de Paradas (Sevilla), Joaquín Manuel Montero, envió este miércoles una carta al secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, y la secretaria de Organización, Leire Pajín, en la que solicitaba que conste su «baja como militante del PSOE» desde ayer mismo, día en el que se aprobó la nueva Ley del Aborto. Además, pone a disposición del partido los cargos electos que ocupa en el Ayuntamiento de Paradas.

En la carta, a la que ha tenido acceso Europa Press, Montero alega que «jamás» permitirá que su «nombre aparezca junto al de una organización que legitima la muerte de inocentes mediante la aprobación de leyes injustas».

El concejal señala que la nueva norma ha sido aprobada «con una ajustada mayoría de voluntades compradas a golpe de concesiones» y agrega que el PSOE ha «obviado el diálogo interno dentro del partido sobre un tema que, no sólo es contrario al humanismo universal que históricamente caracterizó al socialismo, sino que además divide a la sociedad dramáticamente». «Este es un hecho antidemocrático sumamente grave», asevera.

Montero destaca que «la falta de libertad dentro del partido es un signo característico e inconfundible para percibir hasta dónde se han traicionado los valores democráticos que siempre caracterizaron a la Izquierda».

Recuerda que no está en el programa electoral

Según dice, aprendió «de viejos y verdaderos militantes socialistas, que dieron hasta el último aliento de sus vidas por los ideales en los que creían, que ‘No hay en nuestros días una afirmación más reaccionaria que la del derecho de una persona sobre la vida del hijo no nacido. Es el derecho de propiedad más absoluto concebible, más allá del derecho del amo sobre el esclavo'».

Igualmente, recuerda que el PSOE no incluyó esta reforma en el programa electoral de las elecciones de 2008 y añade que «en la ponencia marco del XXXVI Congreso Federal tampoco se hacía mención expresa a promover una nueva ley del aborto donde se considerase éste como un derecho». «Hemos engañado al electorado al que representamos», denuncia.

A su juicio, con la aprobación de esta ley «el Partido Socialista Obrero Español da un paso adelante en la conquista de la sinrazón en la que tanto camino tiene recorrido». Según afirma, es «evidente» que el PSOE «no ha sido capaz de conectar con el espíritu socialista de la clase obrera pobre que lo creó».

“Por simple humanismo las personas tienen que defender la vida”

En declaraciones a Europa Press, Montero señaló, con motivo de las manifestaciones que se han celebrado en Madrid en contra de la norma, que el hecho de estar a favor del aborto es una «contradicción para cualquier persona que se plantee la izquierda desde una mínima conciencia histórica», puesto que el socialismo se fundamenta en la «defensa de la vida y de los débiles».

Así, explicó que su oposición al aborto se enmarca en «un planteamiento más amplio en contra de todo aquello que forme parte de la cultura de la muerte», como son «los inmigrantes que mueren en pateras tratando de llegar a España, los hambrientos, los niños esclavos, la eutanasia o las personas que mueren por enfermedades superadas por la ciencia».

Según dijo, «el socialismo coherente tendría que plantear una defensa de la vida en todos los aspectos, entre ellos el aborto», pero precisó que la defensa de la vida no pertenece a una determinada religión o partido político». «Por simple humanismo las personas tienen que defender la vida, que es el primero de los derechos», agregó. Para Montero, la nueva ley «agrava aún más la situación y no busca soluciones al problema».

A su juicio, es necesario promover una educación sexual responsable en la escuela y desarrollar desde los poderes públicos programas de apoyo a las mujeres con embarazos no deseados para que no se vena abocados al aborto, «la solución más rápida y dolorosa».

Me avergüenzo

Parece que cada vez está más claro que las ideas y las ideologías ya no les interesan a los políticos. Aquí lo teníamos claro con el PAR que dejó de ser de derechas o de centro para convertirse en lo que es ahora: una agencia pública de colocación con más o menos buena prensa. Hoy, sin embargo, es el PNV el que sale en la foto aprobando la nueva ley del aborto. Siempre he escuchado que el PNV era un partido de derecha y nunca he entendido por qué. Hoy es el momento de decir que el PNV no tiene unos principios claros y que vende alguna idea fundamental como el derecho a la vida a cambio de migajas políticas. No existe el derecho al aborto por mucho que lo voten los políticos. Hoy, sale adelante una ley que nos hace menos humanos, más animales. Bienestar en el cuarto de estar, calidad de vida y tonterías así nos llevan a aberraciones históricas como, por ejemplo, la obligatoriedad de enseñar en las facultades de medicina –los médicos, esas personas que curan- a practicar abortos. Me avergüenzo de mis políticos, me avergüenzo de mi país y del poco movimiento y el poco interés que nos suscitan estos asuntos. Nos juzgará la historia.

Un mensaje para Rajoy

Se habla todavía de la multitudinaria manifestación del sábado. Se dice hoy en las tertulias y en los debates que en las calles de Madrid hubo un mensaje claro para Rodríguez Zapatero. Algunos opinan que debería hacer caso, otros dicen que no. Algunos dicen que lo hará, otros que no. Son suposiciones. Yo quiero verlo desde otro punto de vista. Lo de ayer fue un mensaje para Rajoy y, de paso, para los que no fuimos. Para Rajoy: no vale esconderse debajo de ala y responder a las preguntas con ambigüedades. Si llega al poder, tendrá que quitar esta ley y si no es que la aprueba y da la razón a los socialistas que han criticado la hipocresía del PP. También hay un mensaje para los demás: hay que pensar mucho sobre esto del aborto porque, ya que todo es tan relativo, si después de unos años, llegamos a la conclusión de que, en realidad, era una aberración matar a nuestros fetos con ciertas excusas legalizadas, la historia nos juzgará como a una generación de tarados genocidas. Y  puede que pase.

Mentiras y gordas

Nos cansamos de escuchar que el problema de los abortos es un problema de educación. Nos echan la píldora del apaño para que entremos al trapo y para tratar de solucionar problemas. Dicen que no es abortiva. Mentira. A veces, lo es. Pero vamos a lo de la educación. Seguimos tratando a los jóvenes como a cabezas de ganado. Por ejemplo, veamos una de las propuestas «culturales» que se les ofrece últimamente. Me ha llamado mucho la atención la película «Mentiras y gordas». Es un producto hecho para jóvenes en el que aparecen chicos y chicas muy guapos que se pegan toda la película liándose en combinaciones variadas. Es un film coproducido por televisión Española, con ayuda del ministerio de Cultura y financiada, para más señas, con los famosos créditos ICO. Una película en la que los adolescentes aprenden cuatro cosas muy claras y salen del cine -supongo- muy calentitos. Esa es la educación que necesitan. Aprender que deben liarse con todo el que puedan sin saber quiénes son, cuánto valen, por qué deben respetarse y que los actos tienen consecuencias. Después -no pasa nada- hay píldoras que arreglan los problemas. Eso sí que son mentiras y gordas.