Identidad

por | 8 julio, 2013
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El programa de televisión Masterchef se ha emitido en cuarenta y cinco países diferentes. Ciento treinta y cinco finalistas. Millones de espectadores que ven lo mismo, que lloran a la vez y sienten rabia al mismo tiempo. Hay miles de ciudades con insoportables planes de movilidad, anillos verdes, alquiler municipal de bicicletas, afueras con viviendas de protección oficial de colorines y proyectos de tranvía en marcha. Los centros comerciales son siempre el mismo y se repiten en ciudades y barrios. Los bares se convierten en curiosos escenarios que pretenden imitar tabernas irlandesas o cervecerías alemanas. Los chinos conquistan el bar del barrio. El cerco se va estrechando. Somos clones, somos ovejas. La serie de moda de la que hablaremos se está rodando ahora. El móvil que llevaremos dentro de cinco años ya está inventado. Llegados a este angustioso punto, nos preguntamos como los protagonistas del Chapulín Colorado: oh, y ahora ¿quién podrá defenderme? El arribafirmante se está sacando el título de superhéroe por la UNED. Mientras tanto, ahí van algunas ideas: no olvidar la infancia. Revivirla en los niños con los que uno convive. Recordar la magia que tienen los pequeños descubrimientos y el absurdo inexplicable y divertido de algunas actitudes. Olvidar esa época supone perder demasiado. Otro asunto que nos diferencia del borreguismo de centro comercial es la lectura. Los libros que uno ha leído le marcan más de lo que parece y lo convierten en un ser único y diferente intelectualmente al resto. No solo por el contenido de esas historias, sino por dónde las imaginamos, las caras que pusimos a los personajes y el universo interior que fuimos construyendo. No leer o leer el insoportable pienso para pollos que hay en oferta puede ser un modo de perderse una parte importante de un aspecto de la vida: el viaje hacia el interior. Y el último: el pueblo. Todos tenemos un pueblo, más o menos. Avergonzarse de él es un error y que una marca de bebidas nos quiera redescubrir los pueblos es dantesco. ¿Recuerdan algún libro que leyeron durante la infancia en el pueblo?

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